domingo 17 de enero de 2010

MAÑANA ES MEJOR


David Mamani Cartagena (*) (Ponencia leída en el marco del Barcamp SCZ 2010)


Para Javier Rodríguez



He vivido tres décadas y hace cinco años que me dedico al periodismo cultural, por tal motivo trataré de justificar mi oficio al presente como un vago cuestionamiento. Varios colegas hemos coincidido como discrepado, y tal vez fracasado alguna vez a la hora de definir periodismo y cultura. Pareciera que el perfil del oficio se diluye regularmente y pide adaptarse.

Cuando recibí la invitación para escribir y/o describir mi experiencia (en el área) y la relación con la web 2.0 (al menos eso entendí), decidí despojarme de cualquier pretensión y no hacer mella de un tema que desconozco. Tengo la ingenua impresión que cada día que vivo me siento a la vez desconectado del léxico del hipervínculo. Por tal motivo trataré de dar una aproximación o definición tentativa en cuanto al tema solicitado para esta ocasión.

Al reconocer mi oficio como un ejercicio, diría que trabajo en prensa escrita porque escribo en dos soportes: impreso y digital. Sobre lo que escribo tengo mucho para hablar así que seré breve y comentaré algunas anécdotas.

Debo admitir que llegué tarde a la web 2.0 y a la fecha no sería conveniente citar el transcurrir del tiempo como una excusa para quedar relegado. No puedo negar el devenir que me rodea, vivir y escribir sobre él.

Mi incursión en la web 2.0 se origina en diciembre de 2006, creando un blog que contendría información referida a los actores locales dedicados al ámbito cultural. A priori decidí aferrarme a una definición de cultura para aquello que entendía y se limitaba al arte (una mera representación de la realidad). Es decir el signo, el objeto u obra de arte (un cuadro, una escultura, una película, una puesta en escena, etc.) y su relación con el espectador.

No quisiera obviar otros detalles y a colación les comento que el acto de crear dicho blog fue por la necesidad de tener un espacio propio donde escribir, luego de un intento fallido por sacar a la luz una revista cultural impresa. En aquel entonces, mi impetuosa posición se caracterizaba por generar un cambio en el periodismo cultural local a través de un estilo propio y al mismo tiempo evitar trabajar en un medio masivo. Hoy más que nunca me niego a bajar los ímpetus porque todavía se cuestionan nimiedades.

Por ejemplo, muy pocas veces se alude al discurso contenido y al contrario se discurre con el soporte. Frecuentemente se compara el uso, si es legítimo o no escribir a través de la web. De la lectura hablaré luego.

Recuerdo hace unos años, fui entrevistado por una colega vía correo electrónico. Una de sus preguntas hacía referencia a mi elección en cuanto al oficio de escribir. Tácitamente respondí: “No habría una preferencia en un sentido de alcance o masividad, es decir, escribo para que mucha gente me lea, sino todo lo contrario; que la gente que me lea entienda lo que escribo.

El año pasado redacté una reseña sobre la película nacional Rojo Amarillo Verde de Sergio Bastani, Martín Bulocq y Rodrigo Bellot, directores respectivamente. Por motivos de exclusividad, el artículo salió publicado primero en el suplemento cultural sabatino de un diario local y luego decidí publicar la misma nota en mi perfil de Facebook. Recuerdo que llegué a leer 20 comentarios de unas diez personas. La mitad de estas personas aducían que mi nota era una ESTUPIDEZ con mayúscula y apenas una persona escribió en mi muro indicando que le encantó la misma. Esta última persona a diferencia de las otras, leyó el vapuleado artículo en el periódico. Hasta ahora manejo dos hipótesis del caso: 1) el soporte no importa mientras haya buenos lectores, 2) el alcance dependerá de la simpatía que tenga con mis contactos del Facebook.

En la lógica de las comunidades virtuales, si comparara el Facebook como el blog, diría que el primero es solo una trinchera abierta, mientras que el segundo es un lugar íntimo que no es igual a anonimato. Quizás es narcisista.

Hablemos de los autores (referidos a la literatura). He podido indagar que quienes no poseen un blog se ubican en varias posiciones. Algunos mantienen un idealismo al no alinearse a la tecnología presente y deciden ser fieles al papel. Otros calculan cuánto dinero pierden anualmente por las versiones download de sus libros. Hay contados y osados que adoran tener un blog porque es una suerte de gimnasio para no perder el estilo, y otros tan patéticos que solo leen blogs para saber si los amateurs serán algún día su competencia.

En cuanto a los lectores (me incluyo), confieso que nunca leí los libros de Fabián Casas, escritor argentino contemporáneo que idolatro con pasión. Empero, leí cada una de las entradas que Casas ha publicado en cuatro blogs personales que administra. También leí cada entrada de cinco blogs dedicados enteramente a su figura. Ya perdí la cuenta del total leído, solo me limito a decir obsesión.

No sé si podría comparar la voz del autor a través de ambos soportes, digital o impreso. Debería hacer una excepción y quizá afirmar que la emoción al leer no es la misma. ¿Estaré equivocado?

A continuación leeré lo que decía Fabián Casas en una conferencia transcrita a un libro impreso:

“Ahora se habla mucho sobre el futuro del libro, si va a mudar definitivamente hasta convertirse en una pura realidad virtual. Los chicos que nacen con internet pueden acumular toda la obra de Tolstoi en un pequeño archivo. Y leerla en sus computadoras. Sin embargo, me cuesta creer que vamos a poder dejar de tocar el papel, de olerlo”.

Estaba equivocado. Coincido con Casas y prefiero suscribirme a la idea del sentido del olfato, la facultad sensorial. El sentimiento no es perceptible.

Hasta aquí he relatado mi experiencia o descripción del oficio y su relación con la web 2.0.

Tal vez cuestionarán que hasta al momento solo hablé de las letras. Reitero mi definición a priori sobre lo que entendía por cultura (referido al arte). Es lógico que la literatura tenga una intrínseca relación con la escritura por el soporte (digital o impreso). Hablar y escribir sobre las otras artes (cine, música, pintura, etc.) nos tomaría buen tiempo para dilucidar. Entonces convendría sentenciar que la relación intrínseca entre el arte con las nuevas tecnologías no se basa en el objeto u obra de arte, sino más bien en su relación con el entorno, toda vez que cambia si es reflejada en la realidad virtual imperante.

Repito, quizá no asistiremos a la muerte del objeto u obra de arte, sino a la intimidad que le rodea. Ojo, no me refiero al sentimiento, reafirmo que no es perceptible y hago hincapié en lo sensorial. La literatura como cualquiera de las artes, al ser un reflejo de la realidad, converge en una brecha entre creador y apreciador, es decir producción y percepción. En la virtualidad esta brecha desaparece. Corroboro dicha teoría en palabras de una amiga quien es artista visual, Valentina Bacherer. Conversando alguna vez con ella, sostuvo que “la idea del arte como emulación de la realidad había terminado. Hoy más que nunca las vanguardias están por encima de él”.

Roberto Valcárcel, destacado artista conceptual, nacional, decía que la realidad no existe. “La realidad es una construcción, una creación. Si arte es reflejar la realidad entonces la mejor obra de arte sería un espejo” Valcárcel dixit.

Prefiero seguir divagando y utilizar la analogía de Valcárcel y preguntarme:

¿Será posible aceptar en un futuro próximo que la mejor obra de arte sea una pantalla?

Si aún es difícil comprender lo enunciado anteriormente espero responder la otra parte del elucubrado cuestionamiento que he realizado: ¿cuál es la definición de periodismo?

Creo haber delineado un perfil del oficio, el ejercicio a través del soporte, lo cual conlleva un registro. Actualmente considero que mi lugar carece de importancia ya que la información puede ser construida desde una laptop por cualquier persona.

Acaba de concluir una década marcada por un cambio cultural, cuyo cenit se vio reflejado el año 2006. Todavía recuerdo la portada de la revista norteamericana TIME, aquella imagen sugestiva de la MAC (ordenador); monitor, teclado y mouse. TIME declaraba que el personaje de ese año eras TU. TU, dueño de la información, dando la bienvenida a TU era. Resalto la palabra TU.

¿Cómo concluir entonces?

Al ser una aproximación tentativa (espero no errada) me limitaré a decir que el arte ya no es una parte del todo (1), de la realidad perceptible. Me pregunto si alguna vez se invertirán los roles, si el arte llegará a ser una emulación de la realidad virtual, o quizá la realidad virtual sea nuestro próximo arte a apreciar, a escribir y hablar sobre él.

Queda claro también que mi definición de cultura (antes limitada al arte) se quiebra definitivamente y abarca un todo de la realidad como de la virtualidad.

Creo que el oficio de escribir de ahora en adelante nos pertenece a todos. Creo que será un reto responder nuevos como vagos cuestionamientos cada vez que éstos se diluyan y pidan su adaptación. Mientras tanto les digo: MAÑANA ES MEJOR.

Gracias.


Santa Cruz, Bolivia, 16 de enero de 2010.

(*) Periodista cultural, corresponsal en Santa Cruz del suplemento Ramona de diario Opinión de Cochabamba. Colaborador eventual de diarios locales como publicaciones independientes.

(1) El arte como parte del todo, entendiendo que sus propiedades estéticas pueden ser cuestionadas por un curador y artista.

miércoles 9 de diciembre de 2009

MINIMALISMO NARRATIVO

David Mamani Cartagena



Todos los críticos coinciden en afirmar que la prosa de Alejandro Zambra se debe a su poética precedente. Algunos retratan sus textos como reseñas de los mismos. Ha publicado dos poemarios y dos novelas. Estas últimas no superan las 100 páginas en su contenido cada una. En el caso de los poemarios por ejemplo, Bahía Inútil de 1998 (Ediciones Stratis), figura con un tiraje de 250 ejemplares. Zambra se convierte en un autor de culto si indagamos su bibliografía primeriza. El juicio se confirma al corroborar que este autor como otros contemporáneos, parecieran no existir en las listas de las librerías de la ciudad.

En cuanto a novelas, Zambra ha publicado con Anagrama (editorial española), que este 2009 cumple 40 años de independencia. Figura como el tercer autor chileno (después de Roberto Bolaño y Pedro Lemebel) que escribe para la prestigiosa firma, quien llegó a la misma por azar, enviando el manuscrito de Bonsai (2006) vía correo postal a raíz del poco interés por publicarse en su país natal.

Bonsai es una novela corta o un cuento largo. En un párrafo del último capítulo, la historia se resume así: Al final ella muere y él se queda solo, aunque en realidad se había quedado solo varios años antes de la muerte de ella, de Emilia. Pongamos que ella se llama o se llamaba Emilia y que él se llama, se llamaba y se sigue llamando Julio. Julio y Emilia. Al final Emilia muere y Julio no muere. El resto es literatura”.

Esa frase “el resto es literatura” parece un baldón al común de los escritores. Aquellos que se extienden con la palabra y esperan ganar un premio. Al momento de publicar su segunda novela, La vida privada de los arboles, su editor Jorge Herralde declaraba: “Ya sabe que se le espera, como es de rigor, con los cuchillos afilados”.

Bonsai como La vida privada de los arboles (2007) resultaron ser “la gran novela chilena” para el pesar de sus pares. La hostilidad se ahondó y la revancha de los escritores se tornó tensa con respecto a la obra de Zambra, si se toma en cuenta que el autor empezó escribiendo reseñas de libros en Las Últimas Noticias (*) y The Clinic (**), destacando o ninguneando a autores nacionales como extranjeros.

El próximo viernes 11, Zambra llega a Santa Cruz y dictará una conferencia titulada “De novelas ni hablar”, en el Centro Simón I. Patiño. Después de su fallida visita en mayo pasado, será el momento propicio para introducirnos a su obra como a su postura radical en cuanto al estilo de escribir. Mientras tanto conversamos con él.

Es curioso preguntarte por tus libros porque en Bolivia no es fácil acceder a los mismos. Primero se conoce al autor por la red y con suerte la conferencia que brindarás el viernes. ¿Qué opinas de este fenómeno, de conocer primero al autor antes que a su obra?

AZ: Es el mundo al revés, claro. Conocer al autor es absolutamente innecesario.



La primera referencia que tenía de vos vino de un amigo escritor, indicaba que con la obra que publicaste ya te alcanzaba. ¿Crees estar en el cenit de tu carrera?

AZ: El juicio de tu amigo es muy generoso. No creo que sea así. En verdad no creo en los avances y tampoco en los retrocesos. Escribes en silencio. A veces apareces, a veces desapareces, eso es todo.

Has ejercido la crítica en diferentes publicaciones, ¿aceptarías realizar una autocrítica de tu obra?

AZ: No releo mis libros, pero escribo otros. Supongo que escribes otros libros porque los que escribiste ya no te sirven. Porque lo que necesitas decir ha cambiado.

Bonsai, tu primera novela nació de un poema a la prosa. ¿Cómo se dio el proceso de escritura, la adaptación?

AZ: Fue un proceso muy largo, que se cumplió cuando me resigné a la falta de poesía. En ese tiempo yo escribía o quería escribir poesía, que es algo que hace el noventa por ciento de la población chilena.

Al respecto de Bonsai, en tu país se armó una polémica por el contenido minimalista que apabulló a los grandes escritores chilenos que esperaban escribir la próxima gran novela chilena, aludiendo a un artículo de Rafael Gumucio. ¿Tienes alguna opinión?

AZ: Yo creo que la polémica sucedió más bien porque el libro fue publicado en Anagrama. Fue un tiempo muy ruidoso y molesto. No era una discusión literaria.

Tu relación con la poesía es más cercana que con la narrativa. ¿Dónde te sientes más seguro?

AZ: Nunca me siento demasiado seguro. Lo que más me gusta es leer. Ahora, al escribir, en realidad boceteo sin pensar demasiado en géneros literarios. De ahí sale un poema o una narración, según el ritmo, según la deriva de alguna imagen.



¿La crítica literaria supone una formación previa o paralela para escribir (complementaria)?

AZ: No lo sé. En mi caso comencé a hacer crítica porque era un trabajo, uno de los pocos trabajos disponibles para un licenciado en literatura. De algún modo todos los escritores hacen crítica, dejan ver sus preferencias, ahondan en aquello que les interesa.

En la poesía como en la narrativa, ¿a quienes recomendarías leer (títulos y autor)?

AZ: Uf. A muchos, muchos. Para no cansar a nadie, recomiendo solamente El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati, una de las mejores novelas que he leído, y en poesía, ya que estamos acá, Recorrer esta distancia, de Jaime Sáenz, un poeta tremendo.

¿Qué opinas sobre el soporte digital en la literatura? (escribir en blogs por ejemplo)

AZ: Me parece favorable, sobre todo en países como los nuestros, en los que es tan difícil acceder a los libros.

Entre tus proyectos recientes figuraba tu libro de ensayos “La literatura de los hijos”, una novela pendiente, y la versión película de Bonsai dirigida por Cristian Jiménez ¿ya salieron a la luz?

AZ: Sigo en la novela y en ese ensayo sobre la literatura de los hijos. La película es asunto de Cristián Jiménez, un cineasta que acaba de estrenar en Chile "Ilusiones ópticas", una película bellísima. No es un proyecto mío. Que él haga lo que quiera. Estoy seguro de que la película será mejor que el libro.

Una pregunta no literaria. ¿Podrías comentar el momento político que vive tu país a días de los comicios? El caso de Marco Enríquez-Ominami, candidato y fundador de la publicación The Clinic.

AZ: Enríquez-Ominami no fundó The Clinic y yo no creo que haya fundado ni funde en el futuro nada demasiado duradero. El momento que vivimos es muy complejo, pues hay un Berlusconi a la chilena a punto de llegar al poder y seguramente gobernará con la UDI, un partido pinochetista en que milita el sector más conservador e intransigente de la sociedad chilena. Mi candidato, Jorge Arrate, es el candidato de la izquierda verdadera, y seguramente, lamentablemente, no pasará del 10%. Pero ha construido nuevos cruces, ha dado cabida a ideas nuevas en su campaña, y creo que ese proyecto tendrá continuidad.

¿Qué esperas de tu visita el próximo 11 del presente y el por qué postergaste la primera en ocasión de la Feria Internacional del Libro?

AZ: Postergué mi visita por una enfermedad que yo creía que era real pero era imaginaria. Bueno, es real, se llama hipocondría. De la visita actual espero conversar con amigos viejos y amigos nuevos y caminar mucho.


(*) Diario y (**) semanario chileno

Dossier de Alejandro Zambra para conocer su obra:

http://www.letras.s5.com/archivozambra.htm


Alejandro Zambra. Poeta y narrador nacido en Santiago de Chile, en 1975. Ha publicado los libros de poesía Bahía Inútil (1998) y Mudanza (2003) y las novelas Bonsái (2006) y La vida privada de los árboles (2007). Su novela Bonsái obtuvo en su país el Premio de la Crítica y el Premio del Consejo Nacional del Libro a la mejor obra narrativa publicada en 2006, y ha sido traducida al francés, italiano, portugués, griego, holandés e inglés.

Estudió en el Instituto Nacional y en la Universidad de Chile.

Ha colaborado con artículos sobre literatura en los periódicos Las Últimas Noticias, The Clinic, El Mercurio y La Tercera, y en revistas como Turia y Letras Libres.

Publicaciones

Bahía Inútil (poesía). Ediciones Stratis, 1998.

Mudanza (poesía). Quid Ediciones, 2003; Ediciones Tácitas, 2008.

Bonsái (novela). Editorial Anagrama, 2006.

La vida privada de los árboles (novela). Editorial Anagrama, 2007.

jueves 19 de noviembre de 2009

FABIAN CASAS, UNA BIBLIOGRAFIA URGENTE Y AUSENTE

David Mamani Cartagena



A Fabián Casas lo conozco por la web, personalmente no. La primera vez que supe de su existencia fue en una entrevista que concedió al blog literario El Cuervo. Me interesaron sus respuestas como su obra, la que nunca leí, carencia infame de todas las librerías de este pueblo. A las semanas llegó a Santa Cruz invitado a la Feria Internacional del Libro del presente año, por gestiones del Centro Simón I. Patiño. Durante la presentación de un ninguneado libro de crónicas de no ficción en el marco del evento literario, Casas estuvo presente entre el público, pasó desapercibido. Estaba sentado al lado de Alvaro Bisama, escritor chileno, otro invitado a la cita. A cuatro metros de distancia y a minutos que concluya el acto, pensaba acercarme a conocerlo. Desistí. Días después estaría dictando una magistral charla en la misma Feria, encuentro al que tampoco pude asistir.

Volví a encontrarme con su palabra, con sus textos. Aquellos que marcaron una obsesión frenética de búsqueda permanente en internet ante la carencia citada.

Aproveché este espacio virtual para entrevistarlo, preguntarle sobre sus diversas facetas (periodista, narrador, ensayista, poeta), conocer su opinión sobre la crítica hacia su obra, inducirlo a publicar sus obras en una editorial nacional, etc.

De 20 preguntas formuladas, Casas se excusó de dos. He aquí la palabra tácita del habitante de Boedo.

¿La frase de Tolstoi "escribe sobre tu aldea y escribirás sobre el mundo entero" podría remitirnos a tu narrativa, a la construcción de ese universo como es tu barrio, Boedo (Buenos Aires)?

FC: Escribo sobre Boedo porque no tengo imaginación para construir la Tierra Media de Tolkien. Siempre trabajo, como Keiser Soze, con el material precario que tengo a mano.

En una entrevista que te hicieron, leí un consejo que te dio un poeta, sobre los escritores, "que es mejor leerlos que conocerlos", ¿te sucedió alguna vez, encontrarte con un lector de tu obra o a vos como lector de otro escritor? Describe ese momento.

FC: Yo soy lector, después, a veces, escritor. Me encontré con muchos escritores que admiro y algunos me han ayudado mucho, como Ricardo Piglia y Quique Fogwill.

Entre tus oficios como ensayista, periodista, poeta, narrador, ¿cuál es el mejor lugar para ejercer la palabra escrita?

FC: No pienso en oficios cuando escribo, ya que me gusta abandonarme para escuchar la voz extraña que es lo contrario de un oficio, es la incertidumbre total.



Comenta sobre tus inicios en la revista 18 Whiskys, ¿cuántos de esos autores siguen escribiendo, podrías citarlos?

FC: Todos siguen escribiendo; Daniel Durand, José Villa, Darío Rojo, Laura Wittner, Sergio Raimondi.

A colación te comento que el número 2 es maldito, en el sentido de las publicaciones. Yo tenía una y apenas llegué a esa cantidad de ediciones. En tu caso fue una coincidencia o ¿qué circunstancias hicieron desaparecer tu revista?

FC: Creo que el paso del tiempo y los conflictos de intereses, las revistas literarias y las parejas, duran casi siempre dos números.

San Lorenzo (equipo de fútbol) es una constante en tu vida, ¿El fútbol supone una ficción en la realidad?

FC: Sí, el fútbol es una ficción en la realidad. Exacto.

José Luis Mangieri hablaba sobre tu obra Tuca, haciendo referencia al dolor, a la pérdida, una generación de la guerra de las Malvinas, ¿coincide con tu percepción? ¿Te consideras un hijo de la guerra?

FC: Soy un hijo de la dictadura militar.

¿A qué edad sentiste “la voz extraña” que llamaba a escribir?

FC: A los once años escribí mi primer relato.

Terranova comentaba sobre la portada de tu libro Los Lemmings, el niño descalzo con la remera a rayas, mirando el Winco (reproductor de música) y el empapelado al fondo. ¿Son fetiches de tu vida?

FC: No, son imágenes que buscó mi mujer para ilustrar el libro y a mí me parecieron muy buenas.

12. Terranova también cita una cronología como estructura narrativa en los Lemmings, del aula al bar, del potrero al estadio. ¿Cuál es tu percepción?

FC: Los Lemmings es un mapa de una educación sentimental.



¿Se podría considerar a Ocio como tu novela autobiográfica, sobre todo por el cuento "Los veteranos del pánico?

FC: Creo que sí.

En otra entrevista enunciabas tu rechazo a los estereotipos, a la "argentinidad". ¿Constituye un mea culpa a ese chauvinismo fútil que es característico de los argentinos?

FC: No sé qué es característico de los argentinos. No me gusta la idea de país, es algo retrógrado en cualquier parte.

El gordismo, otro tema de tus ensayos, ¿supone un estilo de vida en Argentina, símil del cholulismo, la ídolo - dependencia?

FC: La ídolo dependencia es un karma mundial.

Comenta algo sobre tu faceta de escritor de líricas para PEZ, tu relación con la banda, al margen de tu actividad paralela en la radio con el programa Mal Elemento.

FC: Soy muy amigo de Ariel Minimal y me parece un genio. Con lo cual fue un privilegio escribir con él. Y en Mal Elemento me divertí haciendo radio.

Hablando de música y literatura, ¿quienes figuran entre tus preferidos?

FC: The Who, The Beatles, Spinetta, Vonneghut, Celine, Gustavo Ferreyra, Pedro Mairal.

¿Reconoces alguna influencia de tu obra en las generaciones actuales?

FC: No.

¿Cuándo sale tu próxima obra titulada Titanes del coco?

FC: Tengo un texto largo que va al tuntún. Ojalá lo termine pronto. Pero creo que va para largo.

Finalmente dos preguntas. La primera, ¿estarías interesado en publicar tus obras en una editorial cartonera de Bolivia? La segunda, confirma o desmiente lo que leí en una biopic tuya, que viajaste por Sudamérica, huyendo de tu matrimonio.

FC: Uno: sería un honor. Dos: no es verdad, es una biografía falsa que alguien subió a la web.

PERFIL

Fabián Casas (Buenos Aires, 1965), poeta, narrador, ensayista y periodista, es una de las figuras destacadas de la llamada «generación del '90» en la Argentina. Estudió Filosofía y comenzó a trabajar como periodista en el diario Clarín, a comienzos de los '90. Fue también editor del diario deportivo Olé. Se desempeñó en la revista deportiva El Gráfico y luego pasó a ser subeditor general y editor general del semanario El Federal.

Su carrera literaria se inició también a comienzos de la última década del siglo XX, con la fundación de la revista de poesía 18 Whiskys, junto con otros poetas de su generación, como José Villa, Daniel Durand, Darío Rojo, Ezequiel Alemián, Mario Varela y Eduardo Ainbinder. La publicación editó sólo dos números, pero tuvo amplia repercusión en el ambiente literario de la capital de la Argentina. Para la misma época, publicó "Tuca", su primer poemario, que fue señalado como emblema de una corriente objetivista. Algunos de sus escritos en blogs forman parte de su libro "Ensayos bonsái", junto con textos de mayor aliento. En 1998 participó del Programa Internacional de Escritores de la Ciudad de Iowa, EE.UU. En 2007 recibió en Alemania el Premio Anna Seghers.

Obras

* Otoño, poemas de desintoxicación y tristeza (poesía, 1988)

* Tuca (poesía, 1990)

* El salmón (poesía, 1996)

* Pogo (poesía, 1999)

* Ocio (novela, 2000)

* Bueno, eso es todo (poesía, 2001)

* Oda (poesía, 2003)

* El spleen de Boedo (poesía, 2004)

* Los Lemmings (relatos, 2005)

* Ensayos bonsái (ensayos, 2007)

Fuente: Wikipedia

martes 17 de noviembre de 2009

EJERCICIO CINEMATOGRÁFICO

David Mamani Cartagena




Hasta ahora he leído varios comentarios sobre la opera prima de Tomás Bascope: El Ascensor, y quizá el calificativo más acertado sobre su obra sea “un ejercicio cinematográfico”, acuñado por una amiga cinéfila.

Al momento, la euforia de la exhibición como su estreno sigue vigente; y aunque todavía no pude apreciar la película bajo un escepticismo que conservo, decidí entrevistar al joven director quien ya debe estar acostumbrado a responder las siguientes preguntas.

Describe la sinopsis de El Ascensor

TB: Dos asaltantes y su victima quedan atrapados al interior de un ascensor de un edificio empresarial, esto coincide con los feriados de carnaval, por tanto ellos tendrán que aprender a convivir juntos durante los próximos tres días, aparcando sus sesgos y prejuicios para unirse y sobrevivir juntos.

¿Cuánto asciende el costo de la película?

TB: El costo de la película asciende a los 90.000 dólares mas o menos.

¿Cuánto tiempo tomó el rodaje?

TB: La filmación duró 40 días, o mejor dicho noches, porque filmábamos a partir de las cinco de la tarde hasta las tres de la mañana, para aplacar el tema sonoro.



¿Cuál fue el criterio de selección de actores para los personajes?

TB: La selección de actores vino desde la escritura del guión, puesto que me basé en los perfiles de estos tres actores a los cuales ya había observado en distintas ocasiones en el teatro, tuve suerte de tener a mi casting ideal.

¿Cuál es tu método de trabajo a la hora de filmar y cómo lograste un clima dirigiendo a tres actores en un solo lugar?

TB: Mi método viene del teatro, donde es un trabajo más personalizado entre director y actor. El mantener actores en una sola locación al contrario de lo que piensan todos, es mucho más sencillo porque tenes un trato diario, una convivencia y nace el tema de la confianza mutua. Aparte que ensayamos unos tres meses previos a la filmación, para llegar mas seguros al rodaje. El tema del clima se da poco a poco. Además contamos con la ventaja de filmar cronológicamente. Eso les facilitó mucho el trabajo a los actores.

Las notas de prensa indican que utilizaste una metáfora en cuanto al objeto: el ascensor. Comenta el uso de este recurso narrativo.

TB: La metáfora es que el ascensor representa a Bolivia como un país en constantes subidas y bajadas. Además que muchas veces se tranca por problemas estructurales. Los personajes representan distintas clases sociales que viven enfrentadas.

¿Cuáles son tus proyectos a futuro como cineasta?

TB: Por ahora estoy terminando un guión de nombre “Las víctimas” (aunque podría cambiar de titulo) que promete ser mi segunda película. Ya estoy reuniendo a mis actores (esta vez también tengo un elenco ideal en la cabeza). Espero convencerlos de sumarse a este proyecto y luego iniciaré la búsqueda de productor o productora que se haga cargo del proyecto.

FICHA TECNICA:

Guion y Dirección.

Tomas Bascope.

Productor Ejecutivo: Jorge Sierra.

Director de fotografía: Juan Eduardo Serna.

Director de Sonido: Verty Bracamonte.

Directora de Arte: Cindy Rivero

Fotos: Gentileza BolAr Producciones, Tomás Bascope

ECONOMIA DE MERCADO

David Mamani Cartagena





“Qué culpa tiene el tomate” es un documental de 107 minutos de duración que se estrenó el pasado 6 del presente durante el ciclo “Our Ways”, que impulsa el programa cinematográfico IBERMEDIA, plataforma de desarrollo audiovisual que involucra diversos actores del área, en el afán de exhibir la cultura de Ibero América en EEUU. “Our ways” tuvo como sede el Museo de Arte Moderno (MOMA) de Nueva York, infraestructura que contempla albergar dichas obras (en el caso del documental) como un patrimonio histórico.

El filme es la creación conjunta de siete directores del continente hispanoparlante que plantean la realidad desde una perspectiva humana en el contexto del mercado como centro de abastecimiento e interacción de las capitales. Las partes involucradas son: Alejo Hoijman (Argentina), Marcos Loayza (Bolivia), Josué Méndez (Perú), Carolina Navas (Colombia), Paola Vieira (Brasil), Alejandra Szeplaki (Venezuela) y Jorge Coira (España). La edición general corresponde a Alejo Hoijman y puede ser apreciada en diversos idiomas (versiones) originales como el español, portugués, gallego y aymara.

Los productores generales y ejecutivos son Fernanda del Nido (Tic Tac Producciones – España) y Hugo Castro Fau (Lagarto Cine - Argentina). Mención aparte merece la co – participación de los directores y sus respectivos entes que impulsan sus creaciones. En el caso citamos: Marcos Loayza (Pucara Films y Alma Films - Bolivia), Enid Campos (Chullachaki Producciones - Perú), Carolina Barrera (Pato Feo Films - Colombia), Rodrigo Letier (TvZero - Brasil) y Daniel Jerozolimski (Cooperativa Estrella Films - Venezuela).

Conversamos con la parte nacional, con Marcos Loayza, quien hace un rato se consagró como una figura prominente del cine nacional como internacional, y quizá este mérito de exhibir su arte en Nueva York, constituya el pináculo de su carrera.




¿Cómo se dio el proceso de selección de directores para la filmación del documental?

ML: Hugo Castro Fau es quien empezó con el proyecto y en una visita que él tuvo a nuestro país, nos comentó del proyecto. Nosotros nos prendimos inmediatamente de él porque nos pareció un excelente proyecto. Se tardó todo un tiempo en levantarlo y coordinar de todas las cosas en cada país. Aprovechando una coincidencia en La Habana, con la gente de producción terminamos de cuadrar todo.

¿Cómo se inicia el proyecto?

ML: En cada país se empezó a buscar los mejores lugares y personajes para hacer el documental. Nosotros empezamos a buscar y pensar cómo encarar la venta de alimentos en Bolivia. Ahí propuse que nuestro país, más que de un mercado central es un país de ferias, porque para nosotros (los paceños) el mercado más grande que tenemos en el departamento es una feria, la feria de la 16 de julio (El Alto). Sucede que las calles son tomadas por los feriantes, como sucedió con la calle Uyustus (La Paz), y la idea era tratar de reflejar eso, sin querer dar juicios de opinión, ni cargar las tintas o dar miradas parcializadas, sino simplemente acercarse a una manera de ser de las cosas, tener una mirada oblicua para poder apreciar las cosas, que tal vez sea esa la función del cineasta...

¿Hubo una reunión previa entre directores para definir el tema o cada uno trabajó por su cuenta?

ML: Cada uno fue planteando cosas y de ahí se buscaron consensos, la idea era darles plena libertad a cada uno de los directores... que cada uno pueda ejercer de mejor manera su estilo y forma de dirigir y encarar su trabajo.

¿Cuáles fueron las locaciones elegidas en Bolivia?

ML: Trabajamos tratando de seguir un poco la pista a la mercadería, porque acá si bien mucho se habla de que las cosas van del productor directamente al consumidor, hay mas bien muchos intermediarios y parientes que participan en el mercado, los “rescatiris”, así que filmamos en El Alto, en la Cumbre, en el Cementerio, en los mercados Uruguay, Sopocachi, y las ferias de la Zona Sur.

¿Por qué la temática de los mercados?

ML: Porque el mercado es y cumple una única función en cada una de las ciudades, pero cada ciudad tiene sus propias peculiaridades y maneras de entender y ver la vida, y eso se evidencia en todas las actividades. Pero en los en los mercados se evidencia más, porque es una actividad diaria y cotidiana, que está marcada por la manera de ver el mundo de sus habitantes, de su entorno y habitat, de su geografía, de su dieta alimentaria, de sus mecanismos de distribución, de la propiedad de los medios de producción, y de muchos otros elementos más.



¿Cuáles fueron los equipos usados durante la filmación y costo del documental?

ML: Se usaron en general tecnología de última generación, y según la elección de cada una de las productoras. No tenemos hasta ahora los costos finales de producción.

¿Cuánto corresponde la participación en cuanto a co-producción, es decir cuánto aportó cada productora al proyecto?

ML: Según la capacidad de cada productora.

¿Cómo será el proceso de distribución y exhibición del documental? ¿Se exhibirá en Bolivia?

ML: La película sí se estrenará en Bolivia, en un par de meses en todas las ciudades en las que consigamos este fin.

Podría comentar sobre la apertura del ciclo “Our way”en el MOMA (Museo de Arte Moderno) de Nueva York, donde se exhibió el filme.

ML: Prácticamente ese ha sido el estreno mundial de la película, y por suerte tuvo una muy buena acogida con un cierre de aplausos cerrados.



PERFIL DIRECTOR





Marcos Loayza Montoya nació en 1959 en la ciudad de La Paz, Bolivia. Estudió Arquitectura en La Paz y Cine en la Escuela Internacional de Cine y Video de San Antonio de los Baños, Cuba. Fue, además, alumno de Alfredo Bryce Echenique y Jean Claude Carriere.

Empezó su carrera con reconocidos trabajos en vídeo y televisión. Ejerció la docencia en cine y artes plásticas en varias universidades paceñas y dirigió más de 100 spots televisivos, videos institucionales y educativos.

Con su primer largometraje, Cuestión de Fe (1995), logró varios premios, entre los que cabe destacar "Mejor Opera Prima" en el XVII Festival del Nuevo Cine Latinoamericano (La Habana, Cuba); en el Festival de Cine de Cartagena (Colombia); en el Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay (Montevideo) y en el IV Our Essence Festival of Latin American Cinema in New England (Providence, Rhode Island, EEUU). Este mismo proyecto consiguió además: el Premio Especial del Jurado. Festival Internacional de Biarritz; Premio a la Mejor Película en el Festival de Cine Inédito de Salamanca; Premio a la Mejor Película Extranjera de la Asociación de Críticos de Cine de Puerto Rico de San Juan Cinemafest 95 (San Juan, Puerto Rico); Premio Especial del Jurado del Festival del Sol (Cusco, Perú) y la Mención Especial del Jurado en el Festival Internacional de Cine Trieste (Italia), entre otros.

Sus siguientes películas: Escrito en el Agua (1997) y El corazón de Jesús (2004), cuentan con un amplio recorrido en festivales internacionales. El 2007 estrena El Estado de las cosas, documental hecho por encargo del Informe del PNUD de ese año.


PERFIL PRODUCTORA


Pucara Films nace en 2003 de la mano de Marcos Loayza y Paola Gosálvez.

Actualmente cuentan con tres proyectos en curso de distinto género: el documental El Estado de las Cosas, la ficción histórico-musical Atau Wallpaj o la ficción de drama social La Casa Marques.
Previamente a la creación de Pucara, parte del equipo implicado formaba parte de Iconoscopio y desde dicha productora produjeron los siguientes largometrajes: Cuestión de Fe (1995), Escrito en el Agua (1997) y El Corazón de Jesús (2004)

Fotos: Gentileza de Marcos Loayza y la página oficial del documental.
http://www.queculpatieneeltomate.com/index.php?idLan=1&sec=pwSinopsis

lunes 16 de noviembre de 2009

EN EPOCA DE ZAPPING, THEY’RE FUCKING


David Mamani Cartagena


Recuerdo cuando tenía diez años de edad (1990), haber leído en casa de mi abuela materna en Cochabamba, una revista Vanidades de 1979. No recuerdo el mes ni la portada pero sí una entrevista que concedía Clint Eastwood a causa de su retiro de la actuación en Hollywood. El actor también se refería a la incipiente pornografía que ya en esa época no era tabú, proliferando entre las masas a través de su exhibición en salas como la comercialización de videos caseros. Le preguntaban a Eastwood qué opinión tenía sobre la censura a la pornografía, a lo que él respondió diciendo que la censura era “un absurdo”, que cada uno como individuo puede elegir el contenido que le parezca y así también el mismo (contenido) para sus hijos. 30 años después Eastwood me da la razón.

Hace unos días un grupo de “activistas” en pro de los derechos de la niñez, elevaron un informe a la Defensoría del Menor con pruebas fehacientes sobre canales de televisión abierta que supuestamente agreden las mentes de estas criaturas.

Nunca pensé que la violencia y el sexo ofendieran. Ofende más la estupidez de este grupo de personas que elevan quejas sin sentido. Si bien el marco legal protege al menor mediante los horarios de difusión, no se puede exigir un mejor contenido a los canales de televisión solo porque son abiertos. No imagino una protesta en puertas de empresas que prestan servicios de televisión por cable, porque al margen de los malos como buenos contenidos, uno tiene que pagar por ellos. La televisión abierta es parte de la empresa privada y como todo emporio se rige bajo un modelo de oferta y demanda y lógicamente sabrá cómo recibir mejores utilidades a través de su programación.

También ofende pensar si alguna vez alguien me tenga qué decir qué programa de televisión tengo que ver o qué es lo que tengo que decir. Escrúpulos las pelotas.

Al contexto actual, si tanto hablamos de la defensa de la democracia y la libertad de expresión hacia la prensa, ¿acaso los contenidos de televisión no son parte de este albedrío?

Si hay algo que socializar en los niños es conciencia crítica y hasta lucidez a la hora de ver un programa de televisión como cualquier otro discurso multimedia; es decir otorgar herramientas para catalogar como analizar dicha información. Los índices de asesinatos como violaciones no van a disminuir cambiando el contenido de la televisión.

Otro es el cantar de los productores de televisión independientes o alternativos que proponen nuevos y dizque mejores contenidos, y no encuentran lugar para su exhibición, justificando así su despotricamiento contra la televisión comercial.

En conclusión, debo decir que la violencia y el sexo estimulan mi morbo, no mi inteligencia.

sábado 14 de noviembre de 2009

UN CAFÉ AMARGO

David Mamani Cartagena




“Mejor perderlos que encontrarlos", así titulaba la revista Rolling Stone en su edición argentina aquellas canciones o discos indeseables para el consumidor. En mi caso como lector la analogía se valida cuando uno lee una novela tan sosa cuyos editores en su contratapa impresa se refieren a ella como de “altísima actualidad, emocionante y bien escrita”. Estos dos últimos apelativos pueden funcionar para complacer las leyes del mercado de la literatura light, sin llegar al nivel de la temática de auto-ayuda claro está.

Anuor Aguilar (Perú), ha publicado bajo el sello La Mancha de la editorial La Hoguera, la novela Café Soledad. El libro fue presentado el día 4 del presente y cayó en mis manos un día después. Al contrario del tiempo que tomo para leer habitualmente un buen libro, este me agarró desde la primera página, más no para leerlo si no para escanear con mis ojos y en breves paradas, una historia de amor cuyo trágico final conlleva a la muerte de una de las partes. Wow !!

Pienso que el riesgo de leer una novela es su extensión. La poesía como el cuento es corta. Antes de terminar aburrido, desistes o pasas de largo la perorata. En Café Soledad, el protagonista (personaje) llamado Juan Carlos Saldaña pareciera que se construye a si mismo desde una crónica periodística, relegando mi interés hacia unos diálogos que se asumen como imprescindibles para considerar el texto una novela. El oficio de Saldaña es el periodismo, coincidentemente. Su historia transcurre en Sucre a fines del 2008, durante las convulsiones sociales que provocaron los muertos de la Calancha a raíz de la redacción de la nueva Carta Magna boliviana. Toda su vida fue corresponsal de noticias durante guerras acaecidas en diversos contextos. Se dedicó al oficio informativo por dos motivos: poder viajar y tocar la guitarra durante sus estancias temporales; y el otro porque estaba enamorado de una periodista, colega de una agencia, una sueca llamada Lirie. Saldaña rememora su pasado sentado en el Café Soledad de la ciudad blanca. Recuerda que conoció a Lirie hace 20 años en otro café de la ciudad de Barcelona, llamado II Café Di Roma. Una mirada furtiva hace posible el reencuentro. Saldaña mira a través de la ventana y observa a Lirie acompañando la suerte de los manifestantes sucrenses. Se pierde en el tumulto. Comienza la trama.

En el café Soledad también se encuentra Jacinto Huanta, mozo que atiende a Saldaña, quien le comenta que tiene varios vástagos alrededor del mundo. Una destacada entre ellos es su hija Juanita quien emigra a España hace 10 años y casualmente aparece en el universo de Saldaña cuando acompañado de sus amigos el Cholo Paucar y Amilcar, comentan sobre ella en el Café Humedad, unos de los primeros lugares itinerantes que el periodista conoce durante su estadía en Barcelona, ciudad testigo de su romance. Sin embargo, Jacinto no sabe que Saldaña conoció a su hija a través de los relatos de sus amigos.

En el afán de encontrar a Lirie, Saldaña sale del Café Soledad a la calle, se enfrenta al peligro con tal de encontrar a su viejo amor. Mientras comienza la peregrinación recurre otra vez al pensamiento y recuerda una breve estadía en Kosovo, ex Yugoslavia. Otros de los reencuentros recurrentes de la pareja; como otro pasaje en una isla de Grecia, donde la sede de la unión es el restaurante Athinaikon. Una vez más el mentado ícono del relato, los cafés, emerge. El café Clarisse de la ciudad de Pristina en Kosovo, se convierte en refugio de Saldaña y Lirie. Hasta aquí decidí exclamar piedad para terminar de leer el entuerto.

Mientras la balcanización sucede, el romance de Saldaña y Lirie se perpetúa en los anales de la ficción del autor. Los últimos capítulos narran en forma cronológica lo que debió haber sido un día de enfrentamientos entre civiles y militares en Sucre, como citamos a principio. En el fuego cruzado, Saldaña encuentra a Lirie, quien fallece en sus brazos víctima de la violencia y la refundación de este país tercermundista. Una vez más dije Wow !!. Fin de historia.

Entre lo más relevante quizá corresponda utilizar una de las citas que Saldaña enuncia al final, para paliar este bodrio literario. “Pasó el tiempo de los comunistas mediocres que buscan conquistar el mundo a base de una ideología totalitaria, armas y prepotencia. Llegó el siglo veintiuno y algunos disfrazaron sus dictaduras de democracia, se pulieron y refinaron. Se dieron cuenta de la existencia de los medios masivos y encontraron la forma de manipularlos, comprendieron el talón de Aquiles de la llamada voluntad popular y supieron utilizar la palanca democrática para torcerla a su antojo: elecciones anticipadas, consultas populares ambiguas, referéndums de todo, por todo y cada fin de semana. Hallaron la llave de una nueva forma de gobernar, amparados por una legalidad de parafina, colocando las siliconas institucionales donde se debía para verse más bonitos en CNN, ante las instituciones regionales y ante sus pares presidenciales con quien salían en las fotografías”.

¿Es un mea culpa hacia el voto popular de los bolivianos en el 2005 o solo el plan de gobierno del partido actual?

Tendré que conformarme con ese minúsculo análisis político que Aguilar escribió, al margen de las diversas elucubraciones idealistas que se entrelazan a lo largo del relato, como citas regaladas y no así sentencias como parte de su narrativa. Ejemplo: “La libertad se siente extraña cuando la obtenemos de un momento a otro, sin luchas ni esfuerzos. Tan extraña como aceptar sin reacciones una opresión incolora, progresiva, anestesiada, desodorizada y disfrazada”.

Ingenuamente pienso que Aguilar tejió este “pliqui” mientras degustaba en algún café o restaurante de la ciudad. Bien por los golosos o comensales que justifican la cuenta del lugar para inspirarse. Ojalá que las musas culinarias se tomen un descanso.

TODAS LAS REVOLUCIONES EMPIEZAN EN LAS CALLES

David Mamani Cartagena


“Los grandes cuadros no deberían estar en los museos. Los cuadros deberían estar en los muros de los restaurantes, en las grandes superficies, en los aseos públicos… la música es la única cosa que esta en consonancia con lo que pasa. No es la bomba lo que debe desaparecer, son los museos”


Bob Dylan (1965)




Cada vez que leo esta frase pienso que Bob Dylan no enunciaba en los 60’s el fracaso de una fútil campaña pacifista, si no más bien hacía referencia a una sociedad de consumo pasiva que seguía siendo sometida a las mediaciones de expertos del mercado del arte, de los críticos; seres ajenos a la realidad de la gente.

El contexto local quizá se asemeje a lo que el cantautor norteamericano sostuvo. El poder del circuito del arte que apenas convoca a unos cuantos entendidos y que pocas veces saca el taller a la calle.

A colación, una parte intangible que nunca fue tomada en cuenta para el desarrollo integral de los cruceños es la sensibilidad (referido a lo sensorial, los cinco sentidos). Quienes han entendido esta urgencia para descubrir varias sensibilidades de las que convoquen todas las artes (no solo la música en sintonía con la realidad como decía Dylan), es el colectivo ARTErias Urbanas. Un grupo de jóvenes que hace un mes atrás viene realizando muestras itinerantes por la ciudad.

Almazen conversó con Octavio Soza, uno de los integrantes de ARTErias Urbanas para definir el concepto de esta iniciativa en beneficio de la misma Santa Cruz.

¿Cuándo y dónde nació Arterias Urbanas?

-ARTErias Urbanas nace en cada uno de los participantes, en experiencias personales de todos y que al final fueron el común denominador. Nace de una inconformidad hacia lo que comúnmente se hace en el medio artístico: …y si Mahoma, no va a la montaña….

Fue a finales del año pasado cuando nos visitamos entre amigos y comentamos sobre cómo estaba el ambiente artístico no solo en Santa Cruz, ni solo en Bolivia, sino, en el mundo del Arte, y como buenos optimistas planteamos una posible solución, a varios de los problemas que vimos y oportunamente vivimos. Así, luego de carnavales, después de haber ganado un dinero con la realización de un carro alegórico, decidimos invertirlo en la idea: las estructuras modulares móviles. Para luego crecer a mediados de año con todos los amigos dentro de lo que es el Taller de Artes Visuales nuestra base de operaciones, con la gente que cree en el Arte, con cada valioso aporte, es donde se unen mas manifestaciones donde nos conocemos todos y donde por fin entendemos que la idea es integrar las Artes y que unidos podemos alcanzar esos sueños. Con la idea de crear un Colectivo Interdependiente.

¿Quiénes conforman Arterias Urbanas (especificar nombres y actividad)?

-Lo conforma un colectivo de artistas en diversos géneros:

Adolfo Torrico.- en la Pintura.

Claudia Vaca y Banesa Morales.- en la poesía.

Harry Montecinos y Nadir Alcazar.- en performance.

Daniel Yapura.- Teatro Malabar

Javier Lazo, Laura Bucher y Milton Sosa.- en audio-visual y documentación.

Martín Garcia e Ignacio Cossio.- en sonido y música.

Oscar Octavio Soza.- en escultura y mezcla de video.

Pero también lo conforman gente que cree en lo que se puede lograr hacer, en amigos que comparten esta visión, es el caso de muchos de la carrera de Arte, que nos colaboran de diversas formas, y también amigos que escucharon la idea y nos ayudaron a formarla desde el principio como Eddy Vásquez, su hermano Piter, David Vela, también Alejandro Gasser, Luis Galindo, Winston Martinez, Toto Ibañez y con el tiempo más gente se ha ido integrando de alguna u otra manera ya sea proporcionando ideas, sugerencias, criticas, material de exhibición, y todo tipo de ayuda, así como agrupaciones musicales como Charango, Don Adhelky y los Salmones, como también gente voluntaria como Pablo Sivila, Eva-Maria Kopetsky, y bueno la lista continua pasando por Tito Kuramotto, Silvia Rozsa, Juan Carlos Simoni y todos los que de alguna u otra manera son parte de ARTErias Urbanas.




¿Cuáles son sus objetivos como colectivo de arte?

-El objetivo es llegar a la gente, mostrar que el Arte puede ser más que solo una herramienta para la transformación social de una sociedad, sobre todo el objetivo es que los artistas puedan interactuar de otra forma con las personas de lugares que han sido por diversas razones excluidas del medio artístico, acercar todos los extremos y comunicarnos.

¿Cómo podrías evaluar Arterias Urbanas desde la apertura en el Taller de Artes Visuales a la última muestra itinerante en la Villa 1 de Mayo?

-Creemos en una evaluación positiva porque los resultados positivos han sido siempre de más peso, sin embargo también hemos detectado aspectos negativos, como parte de un diagnostico de nuestras falencias que bien la hemos podido cubrir, sin embargo tenemos todavía un gran trabajo que hacer, la práctica de la idea hacia la realidad nos ha dado pautas increíbles de lo que hacemos, como mejorarlo y seguir creciendo, además de abrir un gran espectro de posibilidades a ideas nuevas que nos sugiere el mismo medio, todas las experiencias han sido diversas desde un fiesta de INauguración, pasando por la Plazuela Fátima, hasta lo que fue recientemente la Villa 1° de Mayo. Los resultados están siendo sistematizados y a finales de años contaremos con el material documental audiovisual sobre lo que es este programa piloto de ARTErias Urbanas.



Comenta la respuesta del público asistente a las muestras

-La respuesta ha sido increíble cada una de las presentaciones de ARTErias Urbanas nos ha llenado de satisfacción como también de nuevas interrogantes, hay muchas personas que no entienden y en realidad piensan que somos alguna ONG o de alguna iglesia cuando empezamos el proceso de montaje, después de un rato se dan cuenta que no somos ni uno, ni lo otro, empiezan las interrogantes, la gente nos pregunta, se acerca, nos mira de diferente manera, es como un barrera invisible, pero luego, cuando las actividades empiezan a fluir, cuando se hacen los pequeños talleres, cuando nos presentamos, todo cambia el publico va perdiendo el miedo se olvida de las barreras y se acercan es cuando llega ese momento: el momento del asombro, en donde sus miradas están por definirse entre lo que creen y lo que es en realidad, la respuesta del público ah sido impactante! Los niños y jóvenes han sido los beneficiarios directos, sin embargo al estar en un espacio público o modificarlo aunque sea por dos días muchas preguntas salen a flote al terminar, y son preguntas que la hace el público de todas las edades y todas las preguntas son parecidas: ¿qué va haber mañana?, es por eso que vemos la necesidad de reactivar espacios para el Arte por que la sociedad necesita del Arte como nosotros necesitamos de ese asombro.

¿Cuál es la agenda para el resto del año (lugares, expos, etc)?

-El próximo 14 de noviembre ARTErias Urbanas en conjunto con más organizaciones y agrupaciones (quienes fueron los que nos invitaron-a participar en el Día del Peatón) tomaremos las calles de lo que es el anillo cero. Con esta presentación cumplimos lo que es el programa piloto, para luego entrar a una fase de documentación, diagnostico y resolución.

En noviembre hemos sido invitados a La Paz, en diciembre lanzaremos la nueva plataforma móvil de mayor impacto. Tenemos una gran deuda con toda Santa Cruz, es por eso que el plan del año 2010 prevé el recorrido dentro de los 14 distritos de la ciudad, como también la implementación y potencialización de centros de desarrollo, investigación y difusión, y la reactivación de espacios para el Arte en la ciudad.

viernes 16 de octubre de 2009

SEMIÓTICA DEL COLOR

(DEL DISCURSO NARRATIVO EN ROJO, AMARILLO, VERDE)


David Mamani Cartagena





Rojo, amarillo, verde es la aproximación subjetiva más acertada con la cual se ha venido narrando acerca de la bolivianidad al presente. Esa subjetividad que carece de frivolidad como las últimas producciones nacionales que aprecié (Sena Quina, Quién mató a la llamita blanca) y que también hacen referencia a esa bolivianidad enmarcada en este nuevo paradigma antropológico (acaso ardid demagógico) como es la diversidad en unidad de este país.

Es la primera vez que una película nacional comparte los créditos en cuanto a la dirección. Martín Boulocq, Sergio Bastani y Rodrigio Bellot, bolivianos; (Boulocq nació en Cochabamba, Bellot en Santa Cruz, Bastani nació en EEUU, de ascendencia boliviana) recrean a la “madre patria”, hilando tres historias y utilizan esta metáfora como aquel sentimiento inconsciente e inocuo de pertenencia a este suelo que podría ser cualquiera en el mundo.

Bajo el precepto simple de “Una madre que enfrenta la muerte, un niño que se ha perdido de casa y un joven que desea tener una madre”; Rojo, Amarillo, Verde es una producción donde converge lo cotidiano de los bolivianos en su espacio íntimo, aquel intersticio invisible como podría ser su miseria humana (referido al dolor, la pérdida, el llanto, etc).

¿Cuán miserables somos los bolivianos? No existen parámetros de rigor para calificar aquella dimensión introspectiva con la cual lidia cada uno de los personajes. En Rojo, segmento de 25 minutos y filmado por Boulocq, una pareja joven de casados vive las últimas horas de uno de los conyugues. Pilar padece cáncer, le extirparon un pecho y quiere celebrar junto a su esposo y amigos, a pesar de vivir su tragedia. Rojo se basa en el cuento de Rodrigo Hasbún (La Historia de Pilar).

Amarillo, dirigida por Bastani y con 30 minutos de duración, emerge de la ficción del director quien escribió el relato “Historia de hormigas”, aquellos seres diminutos y de escaso protagonismo como son los niños. Un pequeño (llámese Amarillo), abandona su hogar por accidente para recorrer una realidad ajena, encontrando en el camino a un pastor que ha perdido una de sus vacas, quien luego yacería muerta, embestida por una camioneta.

Finalmente Verde de Bellot, es una pieza de 28 minutos que cuenta la vida de Julico, un joven campesino, huérfano y sin oficio, quien recurre a la ayuda de Benigno. Este lo acoge en su casa bajo el consentimiento de su madre, doña Felicia. Con la condición de ayudar al hogar, Julico trabaja en una hacienda ganadera compartiendo tareas con Benigno. Acusado de robo es desterrado del lugar, retomando su destino sin rumbo conocido. Claudia Peña, reconocida escritora cruceña, inspiró a Bellot al participar en Verde, rótulo homónimo de la historia.

En cuanto a Rojo y Amarillo, las historias apelan a la escasez de recursos narrativos, centrando su estructura en el sentido (significado) de las imágenes. Ambas piezas ofrecen escasos diálogos al espectador y en el caso de Rojo, se complementan con la voz en off de un narrador.

Una película de bajo presupuesto, minimalista en su contenido, destacando un equipo técnico como la Directora de Arte, Raquel Schwartz; la Directora de Sonido, Bernarda Villagómez, la musical original de Diego Boulocq como la Fotografía de Patricio Crooker.

Inevitable comparar. Hace unos meses vivimos aquel “zoom” de una devastada familia rica de La Paz, sumergida en su burbuja efímera. Otro intersticio. Al igual que Rojo, amarillo, verde; quizá ese sea el lugar de nuestra unidad en diversidad, la intimidad de nuestra miseria humana, solos ante el mundo.


Nota. A colación, después mirar el nefasto vivir del “Corazón de Jesús” de Marcos Loayza, de la jodida situación de esos changos en “Lo más bonito y mis mejores años” de Martín Boulocq, “Rojo, Amarillo, Verde” parece cerrar este orden sucesivo de producciones, como una suerte de manifiesto oscuro que da fe al presente artículo.

martes 13 de octubre de 2009

DE LA RAZON PURA A LA CRÍTICA (sobre la crítica musical)


David Mamani Cartagena


“El crítico de rock es una persona que no sabe escribir y que habla con personas que no saben hablar para contárselo por escrito a personas que no saben leer”


Frank Zappa


Construyendo una analogía y partiendo del empirismo profesado por Emmanuel Kant cuya tesis aludía a percibir la realidad por la propia experiencia individual voy a definir conceptos varios con respecto al tema planteado. Dicho empirismo conlleva una relación intrínseca con la subjetividad que todos poseemos al momento de otorgar un juicio de valor.


Durante la praxis laboral e incluso antes, desde la aburrida cátedra universitaria, pude corroborar un craso error de sentido en cuanto a la palabra crítica.


Entendiendo que constituye un “hecho” (no necesariamente de interés colectivo) la obra musical en este caso, puesta a consideración del intérprete, compositor o autor; al público en general, la crítica periodística hace referencia a la opinión firmada y publicada a través de un medio masivo de comunicación (TV, radio o prensa) como la ponderación positiva y/o negativa de esta obra. Dicha rúbrica generalmente está respaldada por entendidos o eruditos del área.


Sin embargo, en mi universo subjetivo declaro que una aproximación válida para esta crítica musical es anular todo tipo de apreciación estética, aquellos patrones dictados por la teoría musical y acercar (los periodistas) este arte al lector a través de su historia, contextualizando la relación de la misma con la sociedad.


Mucho tiempo atrás, los grandes compositores del siglo XIX, cultores del renacimiento, la música clásica y el Barroco en el Viejo Mundo, ofrecían diversos conciertos para su respectiva apreciación. Posteriormente, dejando de lado el molde academicista, la aparición de la música popular trajo consigo la reproducción en serie a través del fonógrafo y el gramófono, posibilitando llegar a las masas; lo que a su vez inspiró a escribir sobre los nuevos sonidos, haciéndolos digeribles a través de la palabra.


Actualmente considero que la figura del crítico es vacua porque la mística de su figura de décadas anteriores como líder de opinión quedó obsoleta. El poder ha caído. Hoy todos podrían considerarse críticos porque los canales están abiertos. El Blog o Myspace aúnan esfuerzos para conocer la subjetividad del público y no así del crítico.


Bajo esta postura me remito a Lester Bangs, desaparecido periodista de la revista Rolling Stone y Creem en década del ’70, quien dijo “La única diferencia entre ustedes los músicos y nosotros los periodistas de rock es que la gente puede verlos hacer lo que hacen”. Dicha frase rompe el esquema de la solemnidad, del rigor de la escritura, de la desnudez, de la intimidad, etc, etc, etc…..


Espero que esta subjetividad colectiva honre la memoria del señor Kant.



Nota: El texto fue leído durante el Simposio de Música Contemporánea Boliviana (26 y 27 de noviembre de 2008) realizado en el Centro Simón I. Patiño de Santa Cruz.

miércoles 7 de octubre de 2009

EL KARMA DE VIVIR AL SUR (recomendaciones literarias)

David Mamani Cartagena


Llegué atrasado media hora. La cita estaba pactada para las 19:00. Fue el pasado lunes en un café del centro. Estaba conversando con un amigo de años, un escritor. Aquel que solo se ocupa del oficio de escribir cuando me responde que no sabe algo de la distribución de su último libro.

Comenzamos hablando de Terranova y Casas, gente que quiero entrevistar si me sale un viaje a Buenos Aires a fin de mes. Al final tomé una servilleta de papel y anoté títulos varios, autores que nunca había leído en mi vida. Aquel momento me remitió a “la voz extraña” de la que hablaba Casas en su ponencia cuando vino acá. Yo no estuve ahí pero la leí. Bastó con eso.

He aquí las sugerencias de un amigo: Maxiliano Barrientos.

1) Pedro Mairal – Salvatierra

“Tengo cierto escepticismo, todos hablan de él actualmente”

2) Alejandro Zambra – Bonsai, La vida privada de los arboles

“Es bien íntimo”

3) Juan José Saer – El limonero real, Cicatrices

4) Rodolfo Fogwill - Cuentos completos, Los Pichiciegos

5) Ricardo Piglia – Respiración artificial, La ciudad ausente, Plata Quemada

“Solo ha sacado tres novelas”

6) Leila Guerriero – Los suicidas del fin del mundo, Frutos extraños (crónicas y relatos)

“Es escritora y periodista argentina. Está de moda”

7) Osvaldo Lamborghini – Tadeys (novela)

“Una novela larga y densa por la historia, pero recomendable. Lee su biografía”

8) Ricardo Stratafacce - Osvaldo Lamborghini. Una biografía (biografía)

9) Roberto Bolaño - Detectives salvajes, Llamadas telefónicas, Putas asesinas

“A ver si consigues alguna, se agotan rápido las ediciones porque está de moda Bolaño”

10) Fabián Casas – Ocio (novela), Ensayos bonsái (ensayos)

“Prefiero su poesía, es mejor”

11) Edmundo Paz Soldán, Gustavo Faverón – Bolaño salvaje

“Si no has leído a Bolaño es mejor que no la compres. Son ensayos sobre su obra y difícil de conseguir porque la editó un sello alternativo de España, Candaya. Es un libro escrito por académicos”

martes 6 de octubre de 2009

DEBAJO DE UN PUENTE (para amar el rock y el folklore)

A vos Negra, mi homenaje

David Mamani Cartagena



Charly García y Mercedes "La Negra" Sosa


Esperaba que estas líneas no se convirtieran en un obituario. Tuve que re-escribir la nota porque hasta el amanecer del sábado 3 circularon rumores en la red Internet, especulando su final. Hoy lunes 5, un día después de su adiós puedo decir que para amar el rock y el folklore hay que escuchar a Mercedes “La Negra Sosa”.

La Negra era tucumana como la luna a la que cantaban Los Chalchaleros. Era la memoria de una herida abierta, de la dictadura que intentó callarla y que solo la magnánima muerte pudo hacerlo, otorgándole sus últimos días para sentir el amor de su pueblo y que hoy llora su partida.

Mercedes Sosa fue aquella voz que caracterizó a la música popular argentina, la de las nuevas generaciones reticentes al folklore, como las viejas generaciones contrarias al rock. Una dicotomía contemporánea que solo la Negra supo entender para transmitir su canto. Decía ella: “Gracias a Charly García, hoy los jóvenes argentinos no tienen verguenza en cantar el Himno”.

Para recordar, en 1990, un irreverente Charly García realizó una versión del Himno Nacional en su disco “Filosofía barata y zapatos de goma”. Sin embargo esta sinergia se dio antes, durante la grabación del disco Amigos Míos (1988). Mercedes fue la primera folklorista en interpretar una canción del catalogo del rock argentino, invitando a Milton Nascimento (cantante brasileño) para registrar “Inconsciente colectivo” de Charly García.

Una década pasó y la Negra Sosa habló una vez más a una generación emergente que nunca la había escuchado. “Alta fidelidad” (1997) conmemora su amistad con García, inmortalizando con su voz los temas del genio como “Cuchillos”, “Rezo por vos” y “Promesas sobre el bidet”.

Todo un presagio se podría pensar para el presente 2009, editando su último disco “Cantora”, su despedida artística. Agota sus últimas fuerzas y recurre a “tantos hermanos que no los puede contar” como cantaba Atahualpa Yupanqui.

“Cantora”, es quizá el mejor testamento de su voz, con algunas canciones ajenas a su repertorio y que confirma que la Negra Sosa tendió un puente generacional histórico par la Argentina. Dúos destacados con luces varias, entre ellos Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, Caetano Veloso, León Giego, Víctor Heredia; los rockeros Luis Alberto Spinetta, Pedro Aznar (Serú Girán), Gustavo Cerati (Soda Stereo), Charly García, Fito Paez, Vicentico (Los Fabulosos Cadillacs), Gustavo Cordera (Bersuit Vergarabat); los folkloristas Luis Salinas, Luciano Pereyra, Soledad; contemporáneos como Jorge Drexler, Lila Downs, Liliana Herrero, Rubén Rada y finalmente el lado comercial de la placa como Calle 13, Julieta Venegas y Shakira, entre otros.

La Negra se fue en paz. Esparcirán sus cenizas en su natal Tucumán, Mendoza su ciudad adoptiva y Buenos Aires, su morada como sino feliz. Arriba del puente estará ella, al lado de Yupanqui, Cafrune, Falú y Tirado; los del foklore. Abajo, los del rock; la recordaremos.

TERRANOVA ENTREVISTA A BARRIENTOS

David Mamani Cartagena


Siempre es una alegría encontrarse con grandes amigos, aquellos que pueden sugerirte varios títulos en media hora (prometo publicarlas en este espacio en una próxima entrada); ni siquiera nuevos cánones de la literatura actual, difícil pensar en etiquetas. Maximiliano Barrientos lo hizo, citó autores y creo tendré buenas noches de insomnio para los próximos días. Mientras me desvelo sugiero y reproduzco esta entrevista que le hizo Juan Terranova (Los Amigos Soviéticos, Mi nombre es Rufus) a Maxi, en una columna del escritor argentino, del sitio web Hipercrítico, referente a su último libro titulado Diario, destacando esta nueva veta en la literatura boliviana.


Fuente: http://hipercritico.com/content/view/2078/42/


Juan Terranova



Made in Bolivia


Por: Juan Terranova


Maximiliano Barrientos nació en Santa Cruz de la Sierra en 1979. En el 2007 ganó el Premio Nacional de Literatura Santa Cruz de la Sierra en el género de cuento. Hoy es uno de los referentes de la literatura emergente boliviana y acaba de publicar su tercer libro en la paceña editorial El cuervo (www.editorialelcuervo.blogspot.com). Se titula Diario y son relatos largos, de prosa fría y dura.


En una especie de integración incompleta o “unilateral”, en Bolivia se lee mucha literatura del Plata, pero ¿qué pasa con la literatura de allá? ¿Qué autores bolivianos te influenciaron? ¿A cuáles leés, podés recomendar o te parecen que valen la pena?


Me cuesta pensar en la literatura desde un lugar nacionalista. En ese sentido, un escritor arma sus propias tradiciones y éstas no respetan fronteras rígidas. En mi caso, los escritores que verdaderamente influenciaron y me contagiaron el deseo de narrar son norteamericanos. Raymond Carver, Rick Moody, Denis Johnson, Charles D'Ambrosio, William Faulkner, James Salter o Adam Haslett son algunos autores a los que siempre vuelvo. Junto a ellos, muchos cineastas y músicos. Entre los bolivianos me interesa Jaime Saenz, que es un excelente poeta cuyo mito a veces se come a su obra. Edmundo Paz Soldán desde hace unos años se está consolidando y su última novela, Los vivos y los muertos, es un gran ejemplo de ello. Y de mi generación, Rodrigo Hasbún es uno de los escritores más brillantes, con libros terribles y muy personales.


Desde el título, el libro pone marcas y condiciona la lectura. ¿Cuánto hay de autobiográfico en Diario?


Me interesan los libros híbridos. Libros donde no se pueda establecer una diferencia tajante entre lo que pasó efectivamente y lo que pertenece al campo de la invención. Y creo que la ficción posibilita eso ya que es una forma de enfrentarse a la experiencia que carece de la solemnidad y la responsabilidad que se les exige a otras disciplinas. La ficción se mete con la vida y la reordena y la reconstruye a su antojo. Las cosas como pasaron, como queremos creer que pasaron. Las cosas como pudieron haber sucedido. De todas esas posibilidades, de las vidas que debieron ser las nuestras y no lo fueron se alimenta la literatura. Cuando Philip Roth escribía Los hechos, su autobiografía, cuestionaba las limitaciones del género. Decía que cuando hablaba de sí mismo en sus novelas lo hacía con mucha más libertad y honestidad que en un texto de no-ficción en el que tenía un compromiso ético con la verdad. Y en cierta forma Diario se construye desde esa libertad que da la ficción, aun cuando tenga su asidero en algunas cosas que efectivamente sucedieron, aun cuando se origine en la memoria.


¿En qué se parece y en qué se diferencia Diario de Los daños (2006) y Hoteles (2007), tus libros anteriores?


Si bien tiene a algunos de los mismos personajes, quiero creer que éste es un libro más frío, más distante. Quiero creer que trata la emoción de forma menos visceral.


El cuento Años Luz que abre el libro, narra situaciones de viajes, desencuentros, exilio y adulterio y todo parece atravesado de una ansiedad por irse pero sin saber a dónde, por escapar sin destino fijo. ¿Bolivia es un país de road-movies permanentes?


Sí, hay mucho de eso que dices en el cuento y probablemente en todo el libro. La idea de que el nomadismo trae implícito una reinvención de la identidad. De que se puede ser otro mientras se viaja, mientras se dejan lugares. El nomadismo como una terapia. El problema es que los personajes no pueden irse o no tienen ningún lugar hacia donde fugar, por lo tanto la huída se produce en otros planos. Conocer a mujeres e irse a los días es una forma de estar viajando, en tránsito. Es un paliativo del viaje real. Bolivia probablemente posibilite el road-movie permanente, condiciona el imaginario, pero creo que estos personajes tendrían el mismo impulso por fugarse si hubieran nacido en cualquier otra parte del mundo.


Leonard Cohen se cita en tu libro, ya desde el epígrafe que lo abre. También hay otras citas, por lo general de grupos pop o rock. ¿Qué otra música podría musicalizar su lectura? ¿Qué música boliviana escuchás?


Sí, la música es muy importante en mi escritura, y Leonard Cohen lo es más que cualquier otro músico. Ahí, muy cerca de él, está Neil Young, Dylan, Ray Davies, Lou Reed, Justin Vernon, Elliott Smith, Bruce Springsteen. Quizás es algo sintomático. Casi todos los que escribimos y rondamos los treinta años quisimos alguna vez hacer canciones, subirnos al escenario, perdernos en la estridencia. Por eso la literatura que me interesa funciona en el mismo registro que las canciones. Las canciones tratan sobre la emoción, la atrapan, la traducen para otros. Y las novelas y los cuentos que de verdad significan algo para mí hacen lo mismo. Más allá de representar una época, más allá de hacer sociología a través de la literatura, me interesan los libros que exploren la intimidad. En Latinoamérica leo con atención el trabajo de Saer y de Piglia y claro, de Bolaño y de Onetti. Entre los más jóvenes lo que hace Alejandro Zambra, Rodrigo Hasbún, Fabián Casas y Antonio Ungar. Hay una intimidad exquisita en sus obras que raya lo que buscábamos antes, cuando éramos verdaderamente jóvenes, cuando queríamos formar bandas y crear música. Siguiendo con tu otra pregunta, recomiendo el trabajo de Rodrigo “Grillo” Villegas, es un cantautor boliviano que vale la pena tener en cuenta. Y también, entre los más jóvenes, lo que hace Mamut.


En tus cuentos aparecen, casi como personajes secundarios, los bares. ¿Por qué?


Porque al igual que los hoteles, los bares son tierra de nadie. Sitios donde se puede hacer un paréntesis. Porque en los bares y en los hoteles la cuestión personal queda en suspenso, tenés la ilusión de ser otro. Podes reinventarte. Además, los bares son grandes lugares para pensar, para entrar en un tipo distinto de velocidad. Son el sitio ideal para hacerse algunas preguntas. Hay cierto fetichismo en esos lugares que funcionan como resortes narrativos, como constantes visuales que anteceden a la narración.


¿Cómo es la vida de un escritor joven en Santa Cruz de la Sierra? ¿Cómo está armado el circuito literario? ¿Se relaciona con la política?


Santa Cruz afortunadamente es una ciudad tranquila y bastante cálida, es una ciudad tropical que desde un tiempo a esta parte creció mucho y se ha convertido en el principal motor económico del país, constituyéndose en un foco importante de inmigrantes. Yo me mantengo al margen de los grupos de escritores y también de todo lo que se relaciona con lo político.


¿En qué estás trabajando ahora?


Estoy armando el libro que publicará en España la editorial Periférica. Lo estamos editando con Julián Rodríguez, dueño de Periférica y un muy buen escritor español que publica sus libros en Mondadori. Se trata de una antología de mis dos primeros libros en los que estará la nouvelle Hoteles junto a otros cuatro cuentos más. Saldrá bajo el título de Fotos tuyas cuando empiezas a envejecer. Es curioso enfrentarse a viejos textos, a textos que no revisabas en años. Muchos fueron reescritos íntegramente, pero creo que un texto no es algo acabado y cerrado sino un objeto susceptible a mutar, a transformarse. Si vuelvo a publicarlo con los años, quizás publique un libro completamente diferente a lo que saldrá en España. Además de esto, estoy trabajando en dos novelas que ya están casi listas.


¿Cuál sería el lector ideal de tus cuentos?


Supongo que uno se vuelve escritor porque encontró ciertas cosas en los libros esenciales. Y uno escribe porque quiere ingenuamente provocar en otros, en la medida de lo posible, parte del terremoto que provocaron esos libros. Entonces el lector ideal sería el que se mueva en una frecuencia similar, el que conecte con una sensibilidad que está en el libro, el que sepa decodificarla y a su vez usarla para construir otros objetos. En ese sentido, Fabián Casas está en lo cierto: la literatura es una construcción colectiva.

miércoles 30 de septiembre de 2009

REALISMO PAGANO Y TRIVIAL

David Mamani Cartagena



Escríbeme. Postales de Copacabana es una coproducción alemana –boliviana, estrenada el pasado 29 de septiembre en Cine Center de Santa Cruz.


La cinta fue dirigida por el alemán Thomas Kröntale y producida por Avista Film (productora alemana, realizadores de La Cacería del Nazi) y Pegaso, contraparte boliviana de propiedad de Paolo Agazzi (Mi Socio, Sena Quina, Los Hermanos Cartagena), quien figura como productor ejecutivo y distribuidor de la cinta en el país.


La película está basada en el libro “Postales de Copacabana” de Stefanie Kremser, cuya fascinación por el lago sagrado Titicaca (La Paz), fuera fuente de inspiración para narrar visualmente a través del guión escrito por la misma autora.


La historia transcurre entre Alemania y Bolivia, cuando Alois (Florian Brückner) se hunde por el lago Walchensse (atractivo turístico de Baviera, Alemania, frontera con Austria) para emerger del Titicaca, en una travesía del viejo al nuevo mundo (metáfora de recorrido), un símil entre ambos países (lago). Al llegar a Copacabana conoce a Elena (Agar Delos), nativa de la región de quien se enamora, viviendo un fugaz romance, llegando a procrear un hijo cuyo sino trágico se repite ante la muerte de Alois como de su descendiente. Elena, vive sus últimos días al lado de su nieta Alfonsina (Julia Hernández) y su nuera Rosa (Carla Ortíz). A través de estos tres personajes, generaciones dispares de mujeres que alcanzan un rol protagónico en el mundo individual que le rodea, se teje una trama fútil que lamentablemente roza el cliché de una telenovela “light” que bien podría ser un refrito de la TV venezolana.


A excepción de los recursos técnicos y ponderando las palabras del productor italiano (Agazzi) que sostenía que la película cumplía con ciertos estándares de rigor como el metraje (35 mm), destaca la fotografía de Christof Oefelein como la música de Martín Unterberger. En cuanto a las actuaciones, sorprende el acento neutral de Hernandez (España) quien asume muy bien el rol de Alfonsina, al igual que Delos, virtuosa de las tablas en La Paz.


Entre otros recursos narrativos del filme, se evidencia el sincretismo que se da entre la cultura bávara en cuanto a algunos ritos paganos del país teutón con íconos milenarios de nuestra región como el ekeko y otros santos milagrosos.


En una de las escenas aparece una referencia a la película Cuestión de Fe de Marcos Loayza, donde el actor Jorge Ortíz (recurrencia del oficio, cuyo personaje en Cuestión de Fe era un artesano, escultor de efigies santas) recomienda a Alfonsina llevarse una figura para conquistar amores.


Ojalá que los santos paganos y cristianos iluminen a los realizadores bolivianos como extranjeros.

LA TRAICIÓN MOVILIZADORA


(sobre Los Abrazos Rotos, filme de Pedro Almodovar)


David Mamani Cartagena





"Las peliculas hay que terminarlas, aunque sea a ciegas". La frase proferida por el actor Lluis Homar que personifica a Mateo Blanco, parece indicar el instinto en el cual Almodovar ha venido gestando una carrera como director. Con esta frase concluye también la última escena de "Los Abrazos rotos", al momento su última obra estrenada este año.


Almodovar reune un elenco recurrente en sus películas, a excepción de José Luis Gómez; su musa inspiradora Penelope Cruz (Volver, Todo sobre mi madre), Lluis Homar (La Mala educación) y Blanca Portillo (Volver).


La historia transcurre en principio en Madrid y luego en la playa de Lanzarote (España). Magdalena (Penelope Cruz), una joven secretaria de cuna humilde pierde a su padre. Ante la ausencia sentida, su jefe Ernesto Martel (José Luis Gómez) decide hacerse cargo de ella, cobijandola bajo su techo ante la unión interesada. Martel, hombre mayor, empresario sin escrúpulos y gerente de un banco decide producir una película: "Chicas y maletas" del director Mateo Blanco (Lluis Homar). El azar lleva a Magdalena al casting de actrices y queda elegida. Mateo no puede ocultar su fascinación y su amor por ella, emergiendo la relación prohibida. Martel sospecha y confía a su hijo Ernesto Jr. seguirlos con la excusa de la realización del "making of" de "Chicas y maletas". Voyeurista encubierto, Ernesto Jr. denuncia en imágenes backstage la infidelidad de Magdalena. Ella decide abandonar a Martel. Amargado por la traición de Magdalena, la empuja por las gradas de su mansión. Sale ilesa del incidente. Cansada por los abusos cometidos, Magdalena decide huir con Mateo a la playa del Lanzarote. Delatados por Judit (Blanca Portillo), colaboradora cercana de Mateo, Martel manda una vez más a su hijo a seguirlos. Magdalena y Mateo están por vivir sus últimos días. El romance concluye en tragedia, una colisión al vehículo que conducen Mateo y Magdalena.


"La muerte de Magdalena no nos sorprendió fundidos en un abrazo como habíamos soñado, sino sentados en asientos distintos. A mí incluso me sorprendió dejandome con vida" narra Mateo después de la escena de la tragedia, quedando ciego.


Catorce años después Mateo decide borrar los recuerdos de Magdalena. Las imágenes eran su vida y ante el presente fútil deja el cine para dedicarse a la dramaturgia bajo el pseudónimo de Harry Caine. Judit confiesa su verdad a Mateo, con quien vivió un romance antes de Magdalena y fue motivo suficiente de celos para traicionarlo.


Definitivamente una película de intriga y pasiones que en ningún momento podría ser reducida o etiquetada en el cliché de las telenovelas. Convergen historias paralelas al margen del romance de Mateo y Magdalena. La traición , hilo conductor; mueve otras tramas como la de Ernesto Jr, intentando borrar la memoria de su padre, quien lo condenó durante años por su orientación sexual. Ernesto Jr. concluye el "making of" de "Chicas y maletas", objeto encubierto que se convierte en un documental que narra la vida de Mateo Blanco hoy Harry Caine. Relaciones que se rompen ante la revelación de secretos, como la escena en que Judit confiesa a Mateo que tienen un hijo en común.





Las gradas son otro objeto casi fetiche en el filme. Almodovar construye la ficción utlizando dicho objeto en cuatro escenas, dos que involucran a Mateo y dos a Magdalena. Los fundidos a negro es otro recurso de la narrativa visual del director, denotando la oscuridad de los días de Mateo como el género noir, característica principal. Empero el rojo intenso como otros colores vivos, contrastan en algunas escenas, talento del director de fotografía Rodrigo Prieto (Amores Perros, Secreto de la Montaña, 21 Gramos). La música en Los Abrazos Rotos está a cargo de Alberto Iglesias quien ya había trabajado con Almodovar (Volver, La mala educación, Hable con ella, Todo sobre mi madre, Carne trémula, la flor de mi secreto).


Después de ver Los Abrazos rotos quedan los recuerdos de las escenas. Recordar es vivir, no solo en la mente si no en la percepción a través de los sentidos. Los olores, los sabores, los sonidos y el tacto, el roce con los objetos. Como la escena de Mateo acariciando el rostro pixelado de Magdalena mientras mira el documental de Ernesto Jr. Si bien Magdalena no murió en sus brazos como había soñado, le queda la sensación del recuerdo.