David Mamani Cartagena
Lo que diferencia a una banda de otra es la originalidad. Encontrar su sonido a lo largo de su carrera. Pearl Jam no fue la excepción, porque desde Ten que fue casi pop, un grunge refinado que apuntaba al “mainstream” de manera inconsciente; manejó otro perfil en Vitalogy, quizá el más rockero de su discografía.
En esa lógica, Lightning Bolt maneja la obviedad luego de
cuatro años de ausencia, entre el último disco Backspacer (2009), la gira del vigésimo aniversario y la presentación del
documental PJ20 dirigido por Cameron Crowe en 2011.
Lightning Bolt abre con Getaway,
Lightning bolt y My father’s son; que representan el sonido clásico de Pearl
Jam plasmado anteriormente en Vitalogy o Vs. My father’s son es otro guiño a la
tortuosa vida de Eddie Vedder y el abandono de su padre. Lightning Bolt recuerda a Hail hail de No Code. El
resto del disco es una sucesión de baladas dulces que podían haber formado
parte de Ukulele songs de la carrera solista de Vedder.
Lightning Bolt supone algo nuevo
para las siguientes generaciones de fans interesados en escuchar una banda que
lleva más de 20 años de carrera. Para quienes compartimos esta pasión, ya no
supone una gimnasia para el oído, sino la venia de aceptar la longevidad de un
sonido.
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