domingo, 25 de julio de 2010

MALDITO SUDACA


David Mamani Cartagena

“Si ellos son la patria yo soy extranjero”
Charly García


Gonzalo Garcés es un escritor argentino poco conocido en Bolivia. Llegó hace dos años atendiendo  una invitación de un centro cultural para dictar una charla. Aquella vez tuve la oportunidad de entrevistarlo. En una de sus intervenciones, diría cínica; Garcés retrucaba con respecto a la concepción de personajes en la ficción latinoamericana comparada con la literatura estadounidense.  El autor dijo: “Es como si en América Latina solamente podríamos concebir la libertad sobre la base de un montón de cabezas pisadas y un personaje puede ser libre a costa de todos los otros”.
La tendencia en cuanto a la permanente construcción de “mitos”, “mártires” y “héroes”, supone casi una metafísica en la región y entendiendo esta palabra más allá del coro jocoso al que aludía el Papirri cuando canta “ay carajo, ay carajo, metafísica popular”, trasciende en nuestros días cuando leo en los diarios,  declaraciones del presidente venezolano Hugo Chávez. Me refiero a este paradigma de metafísica popular por su devenir generacional y que saben aprovechar muy bien los gobernantes con sus gobernados.
Dos hechos de importancia, uno que converge en la geopolítica de Latinoamérica, el caso del rompimiento de relaciones diplomáticas entre Venezuela y su vecina Colombia; y la exhumación de los restos del libertador, nuestro “héroe” Simón Bolívar, quien descansaba en paz y en la gloria, y hoy se busca determinar la causa exacta de su muerte. Coincidentemente su aniversario natal fue ayer.
El pasado jueves 22 de julio, Chávez expresó un mensaje de rechazo a las injerencias de Colombia, que acusa a Venezuela de cobijar en la frontera (límite entre ambos países) campamentos insurgentes (FARC). Bajo la excusa de libelo, Chávez dio por finalizada la relación de amistad que tenía con su par Álvaro Uribe.



Aprovechando la presencia de Diego Armando Maradona, director técnico de la selección argentina de fútbol, Chávez declaraba que una guerra con Colombia habría que ir llorando pero habría que ir".
Más allá de las políticas del gobierno de Chávez, sorprende la presencia del 10 (Maradona) y la causa del conflicto, en este caso la soberanía. Al margen de la postura ideológica simpatizante del Diego, pareciera que el patriotismo y el fútbol forman parte del inconsciente colectivo de la cultura popular. En cuanto a la deconstrucción de la historia oficial sobre la vida del Libertador, ésta solo puede ser comparada con la búsqueda de los restos del Che Guevara a 30 años de su muerte (1997) y que suscitó interés de la prensa internacional. Bastó la presencia de forenses cubanos en nuestro país, quienes excavaron hasta lograr su objetivo, repatriar los restos del guerrillero y seguir inspirando la revolución en Cuba. Empero los “mitos” deben renovarse, así que las esporádicas apariciones de Fidel Castro en la televisión cubana conforman este conjunto en la actualidad.



No estamos lejos de la recreación de verdades a la mística de la libertad de la que hablaba Garcés al principio. El proceso de cambio iniciado por el presidente Evo Morales, tiene como consigna la urgida descolonización de los bolivianos en honor a los “mártires” explotados, que si bien no se sirve de remover la tierra para levantar a los próceres precolombinos, recurre a ese mal de occidente como fue la conquista española y toda la sarta de calumnias consideradas por el actual gobierno y que para el resto de los compatriotas se entiende como mestizaje.
A este paso solo veo verdades panfletarias y no nobles verdades. La cultura popular se nutre en su contemporaneidad, así que habrá que agitar el poncho cada cierto tiempo como hizo Soledad para recuperar el orgullo gaucho ergo argentinidad.
Definitivamente un llamado de atención y reflexión, ya que la historia y la política rayan en la demagogia y lo que es peor, convendría advertir que la primera se están convirtiendo en una ciencia apócrifa.

2 comentarios:

Amadora dijo...

Me gustó leer este artículo, David. Me recuerda lo que leí en El jardín de las dudas, de Fernando Savater. Recreando el pensamiento de Voltaire, dice: "La mayoría de los historiadores han escrito para halagar la vanidad de los reyes y el orgullo patriótico de las naciones. Por eso sus crónicas son una galería de gloriosos expoliadores... de alianzas y traiciones, etc. Apenas se concede una mención a las costumbres de los ciudadanos...En mi opinión, hay que escribir la historia desde un punto de vista filosófico. No solamente para satisfacer la curiosidad por el pasado o por lo que ocurre en lugares remotos, sino sobre todo para desarrollar la razón y mejorar nuestras costumbres".
Por lo visto, amigo, estamos lejos de ello...

David Mamani Cartagena dijo...

Amadora querida, pues en Bolivia como en toda A. Latina se EXALTA la historia, chauvinismo tal cual, gracias a vos por comentar, saludos