viernes, 3 de junio de 2016
APUNTES PARA SER INVISIBLE
miércoles, 23 de octubre de 2013
10 LIBROS DE NO FICCION QUE HAY QUE LEER ANTES DE MORIR
Leila Guerriero
1. Operación masacre, de Rodolfo Walsh: el argentino Rodolfo Walsh escribió Operación masacre ocho años antes de que Truman Capote escribiera A sangre fría. Muchos establecen, aquí, el comienzo de la no ficción. Como sea, este libro es una maquinaria implacable, una investigación puesta en marcha a partir de una frase magnífica: "Hay un fusilado que vive", con datos chequeados por tres y cuatro fuentes, escrito en un estilo asombrosamente contemporáneo. El prólogo a la tercera edición basta para rendirse a sus pies. A los de Walsh, claro.
2. El violento oficio de escribir, de Rodolfo Walsh: reúne su obra periodística entre 1953 y 1977. Si alguien se atreve a pensar que inventó alguna cosa, haría muy bien en leer los textos de este hombre que escribía lo que escribía más de cincuenta años ha.
3. La guerra moderna, de Martín Caparrós: crónicas planetarias que hablan de la prostitución infantil en Sri Lanka, el carnaval en Río y la música tropical en la Argentina. Todo lo que hace falta saber sobre la crónica -qué mirar, cómo mirar, cómo escribir- está aquí. Después, claro, hay que leer El interior, una obra en la que Caparrós toma riesgos narrativos majestuosos.
4. A sangre fría, de Truman Capote: a pesar de que, gentileza de Hollywood, se puso de moda asegurar que Truman Capote era un manipulador, la historia de la matanza de los Clutter es una obra con la potencia de un acorazado, igual de inoxidable.
5. "Féretros tallados a mano", de Truman Capote: incluido en Música para camaleones, cuenta una serie de crímenes reales ocurridos en un pueblo del oeste estadunidense. Utilizando un diálogo interrumpido por párrafos que hacen avanzar la cronología, transmite un miedo enceguecedor.
6. El ladrón de orquídeas, de Susan Orlean: la severidad de la investigación y una extraña sutileza reinan en este libro, atravesado por la búsqueda de un grial que, al final, no aparece: la orquídea fantasma.
7. Retratos y encuentros, de Gay Talese: incluye textos canónicos, como "Frank Sinatra está resfriado", pero "Nueva York, ciudad de cosas inadvertidas", es una pieza encantadora, escrita en puntas de pie.
8. El enterrador, de Thomas Lynch: Thomas Lynch es norteamericano, poeta, y fue, por veinticinco años, dueño de una funeraria en Michigan. Escribió este libro cuyo tema es la muerte, los muertos, el oficio de enterrar. En el capítulo "Tratado breve" habla de su propio entierro: "Quiero nieve revuelta para que la tierra se vea herida, abierta a la fuerza, sin disposición a participar (...) Vayan hasta el hueco en la tierra. Quédense al lado. Miren dentro. Pregúntense. Y sientan frío". Después dice: "Vivan para siempre". Y entonces todos podemos llorar en paz.
9. Ébano, de Ryszard Kapuscinski: no hace falta leer mucho más para entender el continente africano. Ni para saber por qué tantos dicen que Kapuscinski era un señor muy genial.
10. El libro de la almohada, de Sei Shonagon: escrito por una mujer japonesa entre el año 900 y el 1000, contiene, entre otras cosas, listas como las que siguen: "Cosas que dan una sensación de limpieza: una taza de barro. Un recipiente nuevo de metal. Una caja de madera nueva". O: "Cosas encantadoras: huevos de pato. También sus nidos". Y esta: "Cosas sórdidas: el revés de un bordado".
Fuente: Revista SOho
jueves, 25 de agosto de 2011
ENTREVISTA SOBRE PERIODISMO CULTURAL
domingo, 17 de enero de 2010
MAÑANA ES MEJOR
David Mamani Cartagena (*) (Ponencia leída en el marco del Barcamp SCZ 2010)
Para Javier Rodríguez
He vivido tres décadas y hace cinco años que me dedico al periodismo cultural, por tal motivo trataré de justificar mi oficio al presente como un vago cuestionamiento. Varios colegas hemos coincidido como discrepado, y tal vez fracasado alguna vez a la hora de definir periodismo y cultura. Pareciera que el perfil del oficio se diluye regularmente y pide adaptarse.
Cuando recibí la invitación para escribir y/o describir mi experiencia (en el área) y la relación con la web 2.0 (al menos eso entendí), decidí despojarme de cualquier pretensión y no hacer mella de un tema que desconozco. Tengo la ingenua impresión que cada día que vivo me siento a la vez desconectado del léxico del hipervínculo. Por tal motivo trataré de dar una aproximación o definición tentativa en cuanto al tema solicitado para esta ocasión.
Al reconocer mi oficio como un ejercicio, diría que trabajo en prensa escrita porque escribo en dos soportes: impreso y digital. Sobre lo que escribo tengo mucho para hablar así que seré breve y comentaré algunas anécdotas.
Debo admitir que llegué tarde a la web 2.0 y a la fecha no sería conveniente citar el transcurrir del tiempo como una excusa para quedar relegado. No puedo negar el devenir que me rodea, vivir y escribir sobre él.
Mi incursión en la web 2.0 se origina en diciembre de 2006, creando un blog que contendría información referida a los actores locales dedicados al ámbito cultural. A priori decidí aferrarme a una definición de cultura para aquello que entendía y se limitaba al arte (una mera representación de la realidad). Es decir el signo, el objeto u obra de arte (un cuadro, una escultura, una película, una puesta en escena, etc.) y su relación con el espectador.
No quisiera obviar otros detalles y a colación les comento que el acto de crear dicho blog fue por la necesidad de tener un espacio propio donde escribir, luego de un intento fallido por sacar a la luz una revista cultural impresa. En aquel entonces, mi impetuosa posición se caracterizaba por generar un cambio en el periodismo cultural local a través de un estilo propio y al mismo tiempo evitar trabajar en un medio masivo. Hoy más que nunca me niego a bajar los ímpetus porque todavía se cuestionan nimiedades.
Por ejemplo, muy pocas veces se alude al discurso contenido y al contrario se discurre con el soporte. Frecuentemente se compara el uso, si es legítimo o no escribir a través de la web. De la lectura hablaré luego.
Recuerdo hace unos años, fui entrevistado por una colega vía correo electrónico. Una de sus preguntas hacía referencia a mi elección en cuanto al oficio de escribir. Tácitamente respondí: “No habría una preferencia en un sentido de alcance o masividad, es decir, escribo para que mucha gente me lea, sino todo lo contrario; que la gente que me lea entienda lo que escribo.
El año pasado redacté una reseña sobre la película nacional Rojo Amarillo Verde de Sergio Bastani, Martín Bulocq y Rodrigo Bellot, directores respectivamente. Por motivos de exclusividad, el artículo salió publicado primero en el suplemento cultural sabatino de un diario local y luego decidí publicar la misma nota en mi perfil de Facebook. Recuerdo que llegué a leer 20 comentarios de unas diez personas. La mitad de estas personas aducían que mi nota era una ESTUPIDEZ con mayúscula y apenas una persona escribió en mi muro indicando que le encantó la misma. Esta última persona a diferencia de las otras, leyó el vapuleado artículo en el periódico. Hasta ahora manejo dos hipótesis del caso: 1) el soporte no importa mientras haya buenos lectores, 2) el alcance dependerá de la simpatía que tenga con mis contactos del Facebook.
En la lógica de las comunidades virtuales, si comparara el Facebook como el blog, diría que el primero es solo una trinchera abierta, mientras que el segundo es un lugar íntimo que no es igual a anonimato. Quizás es narcisista.
Hablemos de los autores (referidos a la literatura). He podido indagar que quienes no poseen un blog se ubican en varias posiciones. Algunos mantienen un idealismo al no alinearse a la tecnología presente y deciden ser fieles al papel. Otros calculan cuánto dinero pierden anualmente por las versiones download de sus libros. Hay contados y osados que adoran tener un blog porque es una suerte de gimnasio para no perder el estilo, y otros tan patéticos que solo leen blogs para saber si los amateurs serán algún día su competencia.
En cuanto a los lectores (me incluyo), confieso que nunca leí los libros de Fabián Casas, escritor argentino contemporáneo que idolatro con pasión. Empero, leí cada una de las entradas que Casas ha publicado en cuatro blogs personales que administra. También leí cada entrada de cinco blogs dedicados enteramente a su figura. Ya perdí la cuenta del total leído, solo me limito a decir obsesión.
No sé si podría comparar la voz del autor a través de ambos soportes, digital o impreso. Debería hacer una excepción y quizá afirmar que la emoción al leer no es la misma. ¿Estaré equivocado?
A continuación leeré lo que decía Fabián Casas en una conferencia transcrita a un libro impreso:
“Ahora se habla mucho sobre el futuro del libro, si va a mudar definitivamente hasta convertirse en una pura realidad virtual. Los chicos que nacen con internet pueden acumular toda la obra de Tolstoi en un pequeño archivo. Y leerla en sus computadoras. Sin embargo, me cuesta creer que vamos a poder dejar de tocar el papel, de olerlo”.
Estaba equivocado. Coincido con Casas y prefiero suscribirme a la idea del sentido del olfato, la facultad sensorial. El sentimiento no es perceptible.
Hasta aquí he relatado mi experiencia o descripción del oficio y su relación con la web 2.0.
Tal vez cuestionarán que hasta al momento solo hablé de las letras. Reitero mi definición a priori sobre lo que entendía por cultura (referido al arte). Es lógico que la literatura tenga una intrínseca relación con la escritura por el soporte (digital o impreso). Hablar y escribir sobre las otras artes (cine, música, pintura, etc.) nos tomaría buen tiempo para dilucidar. Entonces convendría sentenciar que la relación intrínseca entre el arte con las nuevas tecnologías no se basa en el objeto u obra de arte, sino más bien en su relación con el entorno, toda vez que cambia si es reflejada en la realidad virtual imperante.
Repito, quizá no asistiremos a la muerte del objeto u obra de arte, sino a la intimidad que le rodea. Ojo, no me refiero al sentimiento, reafirmo que no es perceptible y hago hincapié en lo sensorial. La literatura como cualquiera de las artes, al ser un reflejo de la realidad, converge en una brecha entre creador y apreciador, es decir producción y percepción. En la virtualidad esta brecha desaparece. Corroboro dicha teoría en palabras de una amiga quien es artista visual, Valentina Bacherer. Conversando alguna vez con ella, sostuvo que “la idea del arte como emulación de la realidad había terminado. Hoy más que nunca las vanguardias están por encima de él”.
Roberto Valcárcel, destacado artista conceptual, nacional, decía que la realidad no existe. “La realidad es una construcción, una creación. Si arte es reflejar la realidad entonces la mejor obra de arte sería un espejo” Valcárcel dixit.
Prefiero seguir divagando y utilizar la analogía de Valcárcel y preguntarme:
¿Será posible aceptar en un futuro próximo que la mejor obra de arte sea una pantalla?
Si aún es difícil comprender lo enunciado anteriormente espero responder la otra parte del elucubrado cuestionamiento que he realizado: ¿cuál es la definición de periodismo?
Creo haber delineado un perfil del oficio, el ejercicio a través del soporte, lo cual conlleva un registro. Actualmente considero que mi lugar carece de importancia ya que la información puede ser construida desde una laptop por cualquier persona.
Acaba de concluir una década marcada por un cambio cultural, cuyo cenit se vio reflejado el año 2006. Todavía recuerdo la portada de la revista norteamericana TIME, aquella imagen sugestiva de la MAC (ordenador); monitor, teclado y mouse. TIME declaraba que el personaje de ese año eras TU. TU, dueño de la información, dando la bienvenida a TU era. Resalto la palabra TU.
¿Cómo concluir entonces?
Al ser una aproximación tentativa (espero no errada) me limitaré a decir que el arte ya no es una parte del todo (1), de la realidad perceptible. Me pregunto si alguna vez se invertirán los roles, si el arte llegará a ser una emulación de la realidad virtual, o quizá la realidad virtual sea nuestro próximo arte a apreciar, a escribir y hablar sobre él.
Queda claro también que mi definición de cultura (antes limitada al arte) se quiebra definitivamente y abarca un todo de la realidad como de la virtualidad.
Creo que el oficio de escribir de ahora en adelante nos pertenece a todos. Creo que será un reto responder nuevos como vagos cuestionamientos cada vez que éstos se diluyan y pidan su adaptación. Mientras tanto les digo: MAÑANA ES MEJOR.
Gracias.
Santa Cruz, Bolivia, 16 de enero de 2010.
(1) El arte como parte del todo, entendiendo que sus propiedades estéticas pueden ser cuestionadas por un curador y artista.
miércoles, 28 de marzo de 2007
LA UTOPIA DEL PERIODISMO CULTURAL EN SANTA CRUZ
No vamos a profundizar en teorías que aborden las palabras cultura o periodismo. El artículo presente abarca varias dimensiones que consideramos aclarar en un contexto como Santa Cruz, donde se está dando la construcción de un periodismo cultural como tal.
CONTEXTO, CANAL Y LECTOR
Santa Cruz de la Sierra, con su millón y medio de habitantes, vive un singular escenario con sus medios masivos de comunicación y sus espectadores. Radio, televisión y prensa escrita no han sabido todavía conceptualizar el tema cultura desde la producción artística y transmitirlo de manera efectiva al público.
A simple vista y definiendo el tema del canal, se sabe que el único medio que ha aportado y aportará a este campo es la prensa escrita. Sin embargo, este apoyo no es suficiente si carece de espacios para el tema cultural enfocado hacia la producción de bienes estéticos, llámense obras de arte de cualquier disciplina. Es decir el poco interés que tienen los dueños de estos grandes emporios periodísticos al limitar sus páginas en una o dos, o quizá para mejor suerte un suplemento separado que se edita generalmente el fin de semana.
Ante esta carencia de páginas, emergen otros medios alternativos en el sentido de otra opción para el lector, como revistas especializadas en X género periodístico pero siempre con una mirada hacia las disciplinas artísticas.
Sin embargo, todo este vano esfuerzo radica ante la indiferencia de una ciudad caracterizada por la jarana y el buri, su frivolidad y estilo de vida light que no se avergüenza en reconocer. Por tanto, existe actividad artística, se archiva y se transmite mediante un canal, pero no recibe un poco de atención por parte del público.
AGENDA, NOTICIA Y CRÍTICA
En el marco del periodismo cultural, existen crasos errores que confunden tanto al periodista como el lector. Estos dichosos espacios o páginas de cualquier medio masivo, no han sabido todavía diferenciar lo que compete a una agenda, una noticia y una crítica.
En el tema de agenda, se plantea como la programación de los hechos a suceder en los próximos días o el mismo día en que sale publicado. Ahora bien, la cobertura de determinada actividad que se dio a conocer en la agenda, constituye la noticia. Es decir, el anuncio de lo que pasará (agenda) y el relato de lo que pasó (noticia). Esta última definición englobaría el periodismo cultural con la diferencia que remarcamos desde el principio, enfocar la cultura desde la perspectiva de bienes artísticos.
No vamos a discutir el buen ejercicio de la cobertura periodística, si bien no estamos mal, se puede diferenciar en este momento lo que implica arte y la tan famosa farándula.
Páginas llenas de información sobre las actividades artísticas que se realizan en Santa Cruz y de relleno el chisme barato sobre la vida de las grandes estrellas, lejanas a una realidad como nuestra ciudad.
En cuanto a la crítica, ésta es un género del periodismo cultural, y para diferenciarla de la noticia, se puede decir que la emisión de un juicio de valor será siempre subjetivo, mientras que la transmisión de una noticia será siempre objetiva.
Dicha crítica es subjetiva en su forma pero rica en su contenido, porque se nutre de la formación académica que tenga el periodista. Es decir, conocer todos los parámetros, valores o patrones que permitan evaluar y apreciar una obra de arte de cualquier disciplina y saber transmitir ese valor que tiene la obra al público lector.
Ejemplos para morir de risa basta con uno, en el caso de los diarios que recomiendan ir al cine y ver una película, cuya calidad está avalada por la cantidad de estrellas o distinción que otorga el periodista.
En conclusión, el periodismo cultural en Santa Cruz encontrará su norte, segmentado específicamente en la correcta valoración de la producción artística de Santa Cruz, tal cuál definió Pierre Bordieu en sus estudios, definiendo al periodismo cultural como la lectura y re escritura de los bienes simbólicos.
viernes, 23 de marzo de 2007
III ENCUENTRO NACIONAL DE PERIODISMO CULTURAL [SEGUNDA JORNADA]
Continuando con la plataforma nacional de periodismo cultural, el mismo que concluyó ayer, los invitados en la sesión fueron: Rubén Vargas, director de “Alejandría”, medio literario paceño y Jaime Mayorga, encargado de “Atar a la rata”, publicación cochabambina enmarcada en el género del ensayo. Al final, se realizó el foro debate titulado ¿Hacia donde va el periodismo cultural?, donde también participaron Xavier Jordán, Javier y Luis Rodríguez, y Sebastián Molina, disertantes de la primera jornada.
RUBEN VARGAS
Vargas comenzó su disertación destacando el oficio que realiza desde un medio independiente, la importancia de no formar parte de otra publicación. En el caso de Alejandría, predomina en su totalidad la literatura.
Luego hizo una diferenciación entre el periodismo literario e independiente y el periodismo en general desde las siguientes visiones:
a) El periodismo literario tiene los mismos elementos del periodismo común pero con un criterio de credibilidad en cuanto a fuentes.
b) El grado de especialización de quien ejerce el periodismo literario, quien define la temática de los contenidos.
c) Crítica o comentario como género desafiante y conflictivo ante la poca conciencia de discernimiento por parte de la sociedad. Existe una intolerancia entre quien realiza la crítica y quien la recibe. Hace falta desarrollar ese sentido de interpretación todos los días para que el arte en Bolivia crezca.
d) La existencia de una publicación independiente tiene como base una suerte de viraje hacia los medios impresos por parte de un público reducido en cantidad, acaecido en los últimos cinco años. Este vuelco se refiere también al final del monopolio que ejercían los medios impresos grandes (diarios) en la década de los ‘90s, donde hicieron su aparición medios culturales, ante la ausencia de espacios dedicados al arte y la cultura.
En conclusión, Alejandría es un medio que ofrece cobertura a la literatura boliviana con un punto de vista parcializado. Es decir, lo que nos gusta o no nos gusta, según Vargas, quien decide qué publicar o no publicar.
En contra posición con Xavier Jordán, quien hacía un llamado a un nuevo periodismo lúdico, del relato entretenido, Vargas refutó diciendo que aún falta tiempo para ejercerlo y ponderó un periodismo solvente basado en sus diversos géneros como la entrevista y el reportaje.
Finalmente delineó Alejandría como un producto entre el suplemento y la revista, distribuido en puestos de periódico a un precio accesible desde hace nueve meses, destacando la firma de varios autores en sus artículos.
JAIME MAYORGA
El responsable de la publicación “Atar a la rata” (Cochabamba) expresó los males que aquejan al tema artístico cultural desde la perspectiva del periodismo, entre ellos la escasez de carreras de literatura en las universidades del país (estatales o privadas), la estrecha labor del periodismo enfocado a esta temática y la mala difusión de las obras. También se refirió a los medios de comunicación como corporaciones lucrativas, el discurso actual de los medios impresos que cada vez se parece más al de la televisión, donde predomina la imagen y no el texto.
Luego habló de su propio medio, describiéndolo como un canal de formato tabloide, que no toca temas de actualidad ni es académico en cuanto a un comentario especializado.
Atar a la rata es ensayo (género predominante), es una literatura de reflexión que abarca todas las artes estableciendo una construcción de juicio o apreciación para el lector / espectador reducido a una elite como público objetivo y no así uno masivo.
Mayorga sentenció el fin de Atar a la rata como un medio que dice “qué debe verse y qué no debe verse, quién tiene que escribir y quién no tiene que escribir”. Esta última alude al poder que tienen los medios masivos mediante la publicidad de crear figuras de éxito artístico citando como ejemplo a Edmundo Paz Soldán.
Finalmente, el periodista habló de la independencia absoluta de su medio, al carecer de grandes auspicios. Indicó que Atar a la rata es la construcción del espacio público para la discusión de las cosas, el debate escaso en Bolivia.
CONCLUSIONES PARCIALES
Antes de pasar al foro debate, Xavier Jordán realizó un breve comentario para ambos panelistas refiriéndose a los mismos como medios elitistas al ser independientes y no masivos.
Rubén Vargas defendió su posición redundando en el tema de una minoría de lectores y al mismo tiempo una exigencia de los mismos, que compromete calidad en el texto. En el caso de Alejandría habló del contenido como una identidad, una práctica del medio.
Jaime Mayorga repitió el concepto mercantilista que tienen los medios masivos ante la irrupción de las masas lo que permitió multiplicar el tiraje. También afirmó que existe una falsa idea de que “nadie quiere leer nada”, es decir la ampliación de las páginas complica la comodidad del lector, cuando debería ser al revés, artículos más amplios para establecer criterios.
Hasta ese punto los panelistas finalizaron su participación, para dar lugar a interrogantes del público. Un docente universitario hizo un llamado a los periodistas de “devolver el gusto” por la lectura a la gente, especialmente a los jóvenes, refiriéndose a la literatura como una “señora de luto”. En respuesta los disertantes alegaron que la literatura es un ejercicio de facultades (conocimiento). Criticaron la falta de apoyo por parte del gobierno en cuanto a políticas de fomento a la lectura en general.
FORO DEBATE & CONCLUSIONES GENERALES
En la segunda parte de la última jornada del encuentro, participaron todos los invitados, en este caso Vargas, Mayorga, Javier y Luis Rodríguez, Sebastián Molina y Xavier Jordán como moderador.
Jordán planteó como punto de partida a los panelistas, hacer un diagnóstico de la realidad en cuanto a producción artística como materia prima o fuente del periodismo cultural.
Rubén Vargas desde su óptica dijo que si bien existe un importante número de editoriales en el país, se produce bastante en el ámbito de las letras, ésta carece de lectores. Hizo una fuerte crítica hacia ese espejismo del éxito que tienen algunos autores de aparecer en el circuito internacional produciendo novelas estándar o literatura light.
En cuanto a las artes plásticas, según sus palabras, han sufrido un retroceso de 10 a 15 años, copiando estilos foráneos y produciendo una pérdida del arte local con identidad.
Javier Rodríguez coincidió en atacar a los artistas que tienden a ser una súper estrella mediática. Acotó diciendo que la abundancia de medios independientes reflejan la falta de interés del lector así como de las grandes corporaciones mediáticas, quienes realizan un periodismo simple y de coyuntura.
Jaime Mayorga habló de la importancia de las editoriales existentes en Bolivia como gran actividad de la literatura nacional, sin embargo no tuvo reparos al criticar los mecanismos de marketing que utilizan, citando nuevamente lo que él llama como el “síndrome Paz Soldán”. Finalmente destacó la labor realizada en el campo del cine y el video por jóvenes cochabambinos.
Luis Rodríguez repitió la formula del ego personal que tienen los artistas sobre su producción, refiriéndose netamente a los blogs, espacios virtuales que no cumplen su cometido como medios de publicación sino que ahora esperan el reconocimiento o éxito por su labor.
Sebastián Molina habló del incremento del blog en cuanto a cantidad y calidad, un espacio de crítica como género de opinión, donde el artista tiene contacto directo con el público. También hizo un llamado a la delimitación del denominativo “arte” y su producción como tal.
Posteriormente, Jordán pidió reflexionar en la segunda parte del foro, planteando el ejercicio del periodismo cultural desde los medios masivos.
Rubén Vargas ponderó a los medios impresos por encima de la televisión y la radio, como el único interesado en los temas artísticos culturales. Este fenómeno de alguna manera reduce la academia, la especialización del periodista que empezó a decrecer hace diez atrás, cuando había un auge y seriedad en los medios masivos al contar con una basta planta de periodistas culturales. Finalmente destacó el blog como medio alternativo para difundir las actividades culturales ante el reducido espacio de los medios masivos.
Javier Rodríguez indicó una urgente formación de los periodistas culturales para construir sensibilidad en el público.
Jaime Mayorga realizó una diferenciación entre lo que es periodismo como tal en una empresa periodística y lo que debería ser una institución periodística. Citó como ejemplo el caso de Jorge Canelas, quien en algún momento planteó un buen periodismo creando los diarios La Prensa y La Razón.
Luis Rodríguez criticó el papel del periodista al confundir el ámbito cultural con la farándula, perdiendo objetividad. Alegó también la mala formación en las universidades así como la pésima tareas de los editores al rechazar el tema artístico.
Sebastián Molina habló de un lenguaje rebuscado en las páginas culturales. Indicó que la sección cultural es solo para los consumidores de cultura. Planteó también la necesidad de dejar de lado las bellas artes y enfocar el periodismo hacia otros campos como la investigación, es decir bajar a tierra y hacer un periodismo para la gente y desde la gente.
Javier Rodríguez concluyó mordazmente que el blog será un espacio alternativo, fuera de los medios para producir periodismo cultural. Lo que supuso en su momento la imprenta como revolución, el turno del blog corresponde ahora.
Finalmente las intervenciones del público fueron las siguientes: elevar las conclusiones vertidas en el encuentro a los medios masivos (quienes no participaron del mismo), el reflejo del periodismo cultural como efecto del medio o sociedad (nivel de conocimiento) y la falta de academia tanto del lector como del periodista.
jueves, 22 de marzo de 2007
III ENCUENTRO NACIONAL DE PERIODISMO CULTURAL [PRIMERA JORNADA]
Tercer año consecutivo, dos días para el intercambio de ideas. Posiciones diferentes, conclusiones inherentes. El Centro Simón I. Patiño organiza una vez más este simposio para los profesionales que ejercen el periodismo cultural, el mismo que concluye hoy.
Dicho encuentro denominado “Proyecciones y nuevos lenguajes”, comenzó ayer su primera jornada con las disertaciones de Xavier Jordán (Cochabamba), escritor y periodista, encargado del suplemento cultural Ramona del diario Opinión de la ciudad del valle; Javier y Luis Rodríguez, responsables del blog cultural denominado “Diseccionando a la musa perdida” (Cochabamba) y finalmente Sebastián Molina, administrador del blog cultural “Mundo al revés” (Santa Cruz).
XAVIER JORDAN
El periodista cochabambino inició su participación contando sus experiencias personales al público presente, en cuanto al ingrato ejercicio del periodismo cultural. Por un lado argumentó que los artistas muestran cierta reticencia hacia la calidad de su arte u obras; es decir la opinión, comentario o crítica hacia un arte que no puede ser objeto de juicio.
Jordán planteó utilizar parámetros o patrones que permitan evaluar la obra del artista, una perspectiva imparcial que propone cambiar la estructura de un arte “inmaculado o endiosado”. Citó como ejemplo la producción cinematográfica nacional, quienes aluden al periodismo crítico como enemigos que no apoyan el arte en Bolivia.
Argumentó también que un juicio de valor o una crítica como tal no puede ser objetiva, sino más bien subjetiva. En este punto cabe diferenciar lo que es el periodismo como tal, registrar un hecho de interés colectivo que vendría a ser objetivo por la información y la crítica o juicio de valor estético de un objeto u obra de arte, subjetiva en cuanto al texto escrito.
Jordán propuso dos formas de crítica en el periodismo cultural:
a) Crítica académica: incluye la formación académica de quien la ejerce en el área respectiva (literatura, pintura, escultura, etc).
b) Periodismo especializado: indica la mención en periodismo cultural desde la perspectiva académica de un comunicador social.
Antes de concluir, remarcó el tema de su ponencia como es la “crítica literaria como ejercicio periodístico”. Dicha crítica debe estar escrita como un relato lúdico que apele no solo al conocimiento del lector sino también a su imaginación, con el objetivo de no aburrirlo. También hizo énfasis en la vaga idea que tienen los dueños de los medios de comunicación, al considerar el tema cultural como la “quinta rueda del carro”.
SEBASTIAN MOLINA
El representante local, conductor de televisión y administrador del blog Mundo al revés, basó su exposición desde la perspectiva tecnológica, un periodismo digital en un soporte como es actualmente el blog. Molina utilizó conceptos simples del lenguaje informático para una mejor comprensión de la audiencia. Posteriormente delimitó los conceptos de cultura y periodismo. Cultura por un lado, como la manifestación o expresión individual o colectiva del ser humano y no así su grado de conocimiento; y periodismo, como el modo de dar a conocer hechos de interés general mediante un canal.
Retomando el tema de los blogs, afirmó que los mismos están concibiendo nuevos lenguajes (códigos) de quienes publican o administra. También existe una retroalimentación permanente, porque quien lee el blog puede dejar un comentario.
Casi al final, acuñó el término de utopía neo enciclopedista, como la capacidad que tiene la red en cuanto a albergar información de consulta, la misma que se nutre de los miles de usuarios mediante hipervínculos (links).
Su propuesta final incluyó realizar un análisis del estado del periodismo digital en Bolivia así como una construcción del mismo mediante debates, foros, links y otras herramientas que posibilita la red.
Los panelistas del encuentro. De izq. a der. Luis y Javier Rodriguez, Xavier Jordán y Sebastián Molina
JAVIER & LUIS RODRIGUEZ
A criterio personal, la mejor exposición de la noche. Javier y Luis Rodríguez realizaron un estudio serio del blog en el campo de la sociología. Javier, al iniciar su participación, indicó que no iba a determinar la existencia de un periodismo cultural en la red (blog igual a canal digital), sino más bien plantear el tema del blog como una revolución democrática.
Esta revolución social se refiere a la conquista por parte del público sobre los medios en los últimos 25 años. Sentenció este hecho utilizando la frase de Habermas (investigador) quien hace un tiempo vaticinó el futuro diciendo que “la opinión se liberó de los lazos económicos del poder”.
En el ámbito del blog, Rodríguez introdujo nuevos temas a la audiencia, como la “blogósfera”, que es el sistema de blogs en un espacio determinado. Dicha blogósfera se caracterizaba como un bien solidario, de participación. Hoy en día, los blogs conforman un sistema competitivo en cuanto a temática, diseño y número de lectores entrelazados en sus hipervínculos (links). Este argumento tiene validez, cuando Rodríguez habla de que “cada blog decide sobre sí mismo pero no sobre los demás”.
Otro punto interesante del blog, es la construcción del mensaje (nuevos significados) y su transmisión en la red, es decir la disposición de la información mediante herramientas que proporciona el mismo blog como las etiquetas, los archivos y comentarios. En cuanto a la construcción de nuevos significados se debe reconocer que el blog ha creado nuevos códigos para el lenguaje como la imagen, adaptando “la voz de la clase media urbana” (lenguaje coloquial). Finalmente plantearon la recuperación de la subjetividad del autor entre el contenido del mensaje y el lector.
CONCLUSIONES
En la parte final de la primera jornada se concluyó que el periodismo cultural debe cambiar el concepto de cultura como sinónimo de poder o élite.
También se hizo referencia al blog como soporte digital a ser utilizado por el periodismo cultural, creando nuevos códigos, aquel relato lúdico al que aludía Jordán en su exposición.
Luego surgieron nuevos cuestionamientos por parte del público hacia el blog y sus utilidades. Molina dio como ejemplos claros las pasadas elecciones presidenciales del 2005, donde la gente argumentaba su posición política en dichos espacios, incluyendo después el tema de referéndum autonómico en Bolivia.
Otra interrogante fue el tema de la ética en cuanto a la publicación de contenidos en el blog. Rodríguez, en tono irónico manifestó que el blog tiene otra forma de ética sin consideraciones, al ser un medio anónimo y gratuito.
Ante esta afirmación, un invitado manifestó que esta supuesta democracia del blog es peligrosa, ya que la democracia no constituye el anonimato, un lugar donde se puede lanzar piedras y esconderse en la sociedad.
Otro invitado manifestó que existe doble moral por parte de los bloggers, quienes defienden sus contenidos, sin embargo critican el de otros medios como la televisión, la radio o la prensa escrita.
Javier Rodríguez retomó su posición diciendo que es el menos indicado para plantear una ética en la realidad y otra en la virtualidad.
El debate se hizo más intenso, cuando un osado invitado planteó el tema del blog como un sistema democrático y anarquista al mismo tiempo.
El tiempo será juez y parte entre lo que en un principio del blog fue democracia y hoy parece ser un caos.


